La idea de que el parto humano es excepcionalmente difícil entre los primates ha marcado el pensamiento antropológico desde los estudios comparativos pioneros del primatólogo Adolph H. Schultz en la década de 1940. Posteriormente, esta idea se formalizó en la hipótesis del dilema obstétrico, que propone un compromiso evolutivo entre la evolución de una pelvis compacta para una locomoción bípeda eficiente y la necesidad de alojar recién nacidos con cerebros cada vez más grandes. Como consecuencia, durante décadas se asumió que los primates no humanos, especialmente los grandes simios, poseían canales del parto amplios y experimentaban partos relativamente fáciles y sin complicaciones.
Sin embargo, esta visión histórica estaba condicionada por un enfoque profundamente antropocéntrico. Los estudios previos aplicaban medidas obstétricas desarrolladas para humanos a la anatomía de los primates no humanos, tratando la entrada de la pelvis como una elipse genérica y asumiendo que los bebés atravesaban el canal del parto con la parte superior de la cabeza hacia delante. Sin embargo, esta posición no refleja la forma natural de dar a luz de muchas especies de primates. Como consecuencia, estos estudios han sobreestimado de forma considerable el espacio disponible para el paso de la cabeza del recién nacido en los primates no humanos.
Para hacer frente a estas limitaciones metodológicas, un equipo internacional de investigadores liderado por la investigadora Nicole Torres-Tamayo, del grupo de investigación del Origen de los Homininos del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP-CERCA), junto con Lia Betti del Department of Anthropology of University College London (UCL), adoptó un enfoque comparativo más amplio que tiene en cuenta la diversidad anatómica de la pelvis de los primates. El estudio, publicado en Nature Ecology & Evolution, aplicó análisis 3D de morfometría geométrica a las pelvis de 130 hembras adultas y a los cráneos de 40 neonatos pertenecientes a 29 especies de primates. En lugar de utilizar como referencia planos pélvicos desarrollados para humanos, las investigadoras identificaron la región más restrictiva del canal del parto en cada especie y simularon el paso de la cabeza del recién nacido utilizando posiciones realistas, incluida la presentación con la cara hacia delante, habitual en numerosos primates no humanos.
Los resultados muestran que un ajuste cefalopélvico—la relación entre el tamaño de la cabeza del recién nacido y el espacio disponible en el canal del parto materno— muy estrecho no es exclusivo de los seres humanos. De hecho, varias especies de primates de pequeño tamaño presentan limitaciones comparables o incluso mayores que las observadas en nuestra propia especie. Los monos ardilla (Saimiri), los titíes y tamarinos (Callithrix y Saguinus) y los gálagos (Galago), por ejemplo, presentan un ajuste extraordinariamente estrecho, hasta el punto de que la cabeza fetal puede llegar a ser el doble de grande que el espacio disponible en el canal del parto. Aunque los seres humanos presentan el ajuste cefalopélvico más estrecho entre los grandes simios, el estudio demuestra que un parto potencialmente difícil constituye una realidad compartida por un abanico mucho más amplio de primates.
Fig. 2. Aunque nuestra especie presenta el ajuste entre la cabeza neonatal y el canal del parto materno más estrecho entre los grandes simios, varias especies de menor tamaño corporal muestran limitaciones aún mayores. Contorno = canal del parto materno; elipse sombreada = cabeza neonatal
El equipo de investigación también descubrió que estas limitaciones siguen un claro patrón alométrico a lo largo de la evolución de los primates. En general, las especies de menor tamaño corporal dan a luz crías relativamente más grandes y, al mismo tiempo, poseen canales del parto proporcionalmente más pequeños. Los seres humanos constituyen la excepción a esta regla: a pesar de nuestro mayor tamaño corporal, evolucionamos de forma independiente hacia un ajuste cefalopélvico igualmente estrecho como consecuencia del aumento del tamaño cerebral y de las modificaciones pélvicas asociadas al bipedismo, y no simplemente por nuestro tamaño corporal.
Para evitar la obstrucción durante el parto, muchos primates han desarrollado adaptaciones que facilitan el parto. Una de las más importantes es el nacimiento con la cara orientada hacia delante, una posición que reduce el área de la cabeza que debe atravesar el canal del parto y facilita el alumbramiento. Algunas especies también presentan articulaciones pélvicas extraordinariamente flexibles que se relajan temporalmente durante el parto, ampliando el canal del parto hasta en un 100 %, mientras que otras conservan una sínfisis púbica no fusionada que proporciona espacio adicional durante el nacimiento. Sin estas adaptaciones, el riesgo de un parto obstruido sería probablemente mucho mayor, lo que pone de manifiesto su importancia para el éxito reproductivo de estas especies.
Nicole Torres-Tamayo resume así el cambio de paradigma: «No existe un único dilema obstétrico, sino muchos. Los seres humanos representan solo un ejemplo dentro de una gran diversidad de desafíos obstétricos dentro de primates, moldeados por el tamaño corporal, la morfología de la pelvis y el desarrollo neonatal». Al analizar cada especie según su propia anatomía, en lugar de utilizar un marco de referencia exclusivamente humano, este estudio pone a prueba algunas de las suposiciones que han guiado durante décadas la investigación sobre el parto en primates. Esta nueva perspectiva tiene importantes implicaciones para comprender cómo ha evolucionado el parto, la supervivencia de madres y crías y futuras investigaciones sobre la biología reproductiva de los primates.
Además de Nicole Torres-Tamayo (ICP-CERCA), el equipo investigador estuvo integrado por Stefan Schlager (University Medical Center Freiburg), Eishi Hirasaki (Kyoto University), Tim D. Smith (Slippery Rock University), Todd C. Rae (University of Sussex) y Lia Betti (University College London). La investigación fue financiada por la Sasakawa Foundation, la Leverhulme Trust, el Kyoto University Cooperative Research Programme y la National Science Foundation.
Imagen principal. Las comparaciones clásicas utilizaban una misma medida anteroposterior del canal del parto (línea azul) basada en la anatomía humana para todos los primates. Debido a las diferencias en la posición del sacro y la forma de la pelvis, este enfoque no capturaba adecuadamente la región funcional del canal del parto (área sombreada), delimitada por una dimensión anatómicamente más relevante para el paso del recién nacido (línea naranja).
Artículo original:
- Torres-Tamayo, N., Schlager, S., Hirasaki, E., Smith, T. D., Rae, T. C., & Betti, L. (2026). Comparative primate analysis shows that humans are not unique in having a tight cephalopelvic fit at birth. Nature Ecology & Evolution. https://doi.org/10.1038/s41559-026-03102-5.








