Un equipo de paleontólogos liderado por el director del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), David M. Alba, ha publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology un fémur de pangolín de hace 16 millones de años del yacimiento de Can Cerdà, en la cuenca del Vallès-Penedès (NE península ibérica). Los pangolines actualmente viven en Asia y África, pero en el Mioceno estuvieron también presentes en Europa. El espécimen representa el primer registro de pangolines fósiles en la península ibérica.  Conserva distintas características primitivas en comparación con los actuales y se ha sido asignado al género extinto Necromanis.

Investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) han realizado durante el mes de junio una campaña de muestreo de microfósiles en Sant Mamet, un yacimiento de Sant Cugat del Vallès conocido desde mediados del siglo pasado. Los hallazgos deben permitir datar el yacimiento con precisión que tendría una edad aproximada de 16 millones de años.

La exposición "Pau, Jordi y Laia: nuestros parientes del Mioceno" muestra por primera vez al público los fósiles originales y las esculturas del aspecto en vida de tres especies de primates hominoideos. Los fósiles han sido excavados y descritos por investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) en distintos yacimientos de la cuenca del Vallès-Penedès. Los hallazgos han aportado información clave sobre el origen de los caracteres que definen el grupo al que también pertenecen los humanos y ponen de relieve el extraordinario registro fósil del Mioceno de Cataluña. Con esta muestra, CosmoCaixa quiere acercar y difundir la importancia de estos esqueletos que han servido para describir nuevas especies.

La colaboración del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) con la empresa Omya que explota la cantera de Castellet i la Gornal (Barcelona), ha permitido extraer las 25 toneladas de sedimento de un yacimiento muy bien conservado de unos 16 millones de años de antigüedad. Hasta el momento, se han recuperado restos de carnívoros, bóvidos y roedores, lo que hace pensar a los investigadores que proporcionará muchos restos de interés científico. Se da la circunstancia que el Mioceno medio, tiempo geológico al que corresponde el yacimiento, es una época poco representada en Cataluña.

Reconstrucció d'en Jordi exposada al Museu de l'ICP a Sabadell.

Investigadores del ICP publican esta semana en la prestigiosa revista “Journal of Human Evolution” una cuidada reconstrucción del paleoambiente en el que vivió el homínido fósil Hispanopithecus laietanus, conocido popularmente como Jordi. Esta investigación se adentra en las causas que llevaron a la extinción a los homínidos que poblaron Europa durante el Mioceno, hace entre 15 y 9 millones de años. Los restos fósiles de este primate encontrados en Catalunya son los más modernas que se conocen de Europa occidental, y por lo tanto son importantes para entender la extinción de los grandes antropomorfos europeos durante el Mioceno superior.

 

Los restos fósiles vegetales recuperados en las excavaciones hechas por un equipo del ICP en Can Llobateres (Sabadell) durante el verano de 2010 tienen un buen grado de conservación y son más diversas que las conocidas hasta ahora. Este yacimiento, descubierto en 1926, es conocido internacionalmente porqué se han recuperado los restos fósiles más completos del homínido Hispanopithecus laietanus, correspondientes al esqueleto parcial de un macho adulto que Salvador Moyà y su equipo bautizaron como Jordi. Los restos botánicos pertenecen a capas fosilíferas cercanas a donde se han encontrado los restos de homínidos, cosa que ha permitido recuperar muchos datos sobre el paleoambiente en el que vivió este primate. Los resultados los recoge el artículo ‘The paleoenvironment ofHispanopithecus laietanus as revealed by paleobotanical evidence from the Late Miocene of Can Llobateres 1 (Catalonia, Spain)’, publicado ahora online, que firman el experto en paleobotànica Josep Marmi y otros investigadores del ICP.

 

Diorama de la zona de Can Llobateres durant el Miocè, en l'època en la que va viure Hispanopithecus.

Entre los restos de plantas recuperadas, destacan helechos, palmeras, carrizo y otras plantas herbáceas acuáticas, así como un tipo de laurel y también restos de zumaque. Este conjunto fósil ha permitido a los investigadores hacer una reconstrucción del paleoambiente en el que vivió Hispanopithecus, mucho más cuidada del que habían logrado estudios previos. La investigación nos muestra un hábitat entre tropical y subtropical que, debido a los cambios climáticos acontecidos más avanzado el Mioceno, vería poco a poco reducidos los elementos tropicales y, por lo tanto, sufriría cambios importantes en la vegetación. Este cambios son, precisamente, los que explicarían la extinción deHispanopithecus hace más de 9 millones de años. 

Los homínidos euroasiáticos, originados a partir de ancestros africanos que se dispersaron hacia Europa y Asia hace unos 15 millones de años, experimentaron en estos continentes una importante radiación adaptativa. Algunos millones de años más tarde, sin embargo, y debido a cambios climáticos y el consecuente cambio en la vegetación, empezó su declive. Inicialmente, se extinguieron los homínidos del oeste y el centro de Europa (como Hispanopithecus), hace poco más de 9 millones de años — con la excepción de Oreopithecus, que habitó en un archipiélago que definen las actuales Toscana y Cerdeña, y que se extinguió hace unos 7 millones de años. Posteriormente, se extinguieron las formas del este de Europa y, progresivamente, de Asia, donde los orangutanes de las islas de Sumatra y Borneo son actualmente los últimos representantes de la radiación eurasiàtica de los homínidos. 

El registro fósil de los hominoideos de Catalunya, dado el número de especies representadas y su alcance temporal, tiene por lo tanto una gran importancia para entender no sólo la radiación de los homínidos en Europa, sino también los factores que determinaron su posterior extinción. Y Hispanopithecus es, hasta donde sabemos, el último de esta saga.

Hispanopithecus, un primate de clima subtropical

 

La riqueza de la megaflora recuperada en las excavaciones de 2010, así como también los restos de higos fósiles encontrados a mediados del siglo pasado, nos permiten hacer una reconstrución paleoambiental muy cuidada de la región donde vivía Jordi. Según los investigadores del ICP nos encontramos con un paisaje que presentaría un mosaico de zonas boscosas más húmedas y cercanas a masas de agua típicas de climas subtropicales (donde viviríaHispanopithecus) y zonas arboladas más abiertas y con una mayor proporción de árboles caducifolios debido a una mayor estacionalidad.

 

 Algunes de les restes fòssils trobades recentment a Can Llobateres (a l'esquerra) i de les figues fòssils trobades en excavacions del segle passat.

Las plantas recuperadas nos indican una área pantanosa con carrizo, palmeras, helechos, lauráceas de hoja perenne y ficus arbóreos, lo cual es consistente con el registro faunístico de este yacimiento, típico de ambientes forestales húmedos. Hispanopithecus habría preferido las áreas húmedas de las zonas bajas, donde podía encontrar frutos durante todo el año. 

De hecho, este ambiente habría sido más común en la Cuenca del Vallès-Penedès entre hace 12 y 9,6 millones de años, pero cambios climáticos posteriores hicieron desaparecer los elementos tropicales, dando lugar a un dominio de árboles caducifolios también en las zonas húmedas. Esto habría dejado a Hispanopithecus sin suficiente alimento durante la estación desfavorable, en última instancia conduciéndolo a la extinción. 

Estos mismos factores estuvieron implicados en la extinción de otros homínidos europeos, a pesar de que dada la complejidad de los cambios paleoambientales locales asociados al cambio climático habría otros factores a tener en cuenta, sobre todo en Europa oriental y Asia.

Can Llobateres, yacimiento de referencia del Mioceno catalán

El yacimiento paleontológico de Can Llobateres, en Sabadell, es uno de los más ricos de todo el Neógeno europeo con más de 70 especies de mamíferos registradas. A nivel internacional, sin embargo, lo que le ha dado más reconocimiento es el hallazgo de los restos más completos del primate hominoideo Hispanopithecus laietanus, conocido popularmente como Jordi. 

Entre los restos fósiles recuperados hay moluscos terrestres y de agua dulce, así como un gran número de vertebrados terrestes y, sobre todo, micro- y macromamíferos. Entre estos últimos destacan el équido Hippotherium, cuatro especies de rinocerótidos, cuatro suidos y diferentes rumiantes, así como también una gran diversidad de carnívoros (fèlidos, hiénidos, úrsidos y mustélidos, entre otros), a los cuales hay que añadir el hominoideo fósil Hispanopithecus.

 

Crusafont i els seus col·laboradors excavant a Can Llobateres.

El yacimiento fue descubierto en 1926 por Miquel Crusafont y Ramon Arquer, durante la construcción de la carretera de Sabadell a Mollet. Las prospecciones iniciales junto con los restos recuperados durante la explotación de una cantera de arcillas condujeron a excavaciones sistemáticas a partir de 1958. Aquel mismo año se recuperaron los primeros restos de hominoideos fósiles. Las colecciones clásicas incluían ya, por lo tanto, restos dentales deHispanopithecus, pero no fue hasta la década de 1990 cuando un equipo liderado por Salvador Moyà, actual director del ICP y entonces investigador del Instituto Paleontológico de Sabadell, recuperó un cráneo y esqueleto parciales de esta especie. Estos restos son los conocidos como Jordi.

Después de más de una década sin excavar, en 2010 el ICP retomó los trabajos de campo bajo la dirección del investigador David M. Alba. El objetivo era recuperar nuevos restos de Hispanopithecus, pero también otros restos que permitieran un estudio tafonómico y paleoambiental. El trabajo publicado representa los primeros resultados de la investigación basada en estas últimas excavaciones, a pesar de que los resultados del año 2011 seguro que pronto nos darán nuevas sorpresas.

 + info Marmi, J., Casanovas-Vila, I., Robles, J.M., Moyà-Solà, S. & Alba, D.M. The paleoenvironment of Hispanopithecus laietanus as revealed by paleobotanical evidence from the Late Miocene of Can Llobateres 1 (Catalonia, Spain). Journal of Human Evolution.

 

Algunes de les restes dentals d'Anchitherium nievei recuperades a l'Abocador de Can Mata.

El articulo “A new species of Anchitherium (Equidae: Anchitheriinae) from the Middle Miocene of Abocator de Can Mata (Vallès-Pendès Basin, NE Iberian Peninsula”, publicado por investigadores del ICP, describe una nueva especie de équido extinto a partir de restos dentales encontrados en varias localidades del Abocador de Can Mata, en els Hostalests de Pierola. El artículo fue publicado el pasado otoño en la revista ‘Comptes Rendus Palevol’.

 

 

Los restos de una nueva especie de équido extinto, Anchitherium nievei, del Mioceno Superior (hace unos 12 millones de años) fueron descubiertos en tres localidades de Abocator de Can Mata. Este taxón se diferencia de otras especies endémicas de Anchitherium propias de cuencas interiores de la Península Ibérica principalmente por la forma y el tamaño de sus dientes: por un lado presenta una marcada bunodoncia (coronas dentales bajas) y sus piezas dentales son de pequeño tamaño. El descubrimiento de esta nueva especie no sólo nos habla de la evolución de este género, sino también de las condiciones ambientales de la región en su época.

Los équidos pertenecientes al género Anchitherium eran morfológicamente distintos a los caballos actuales. Una de las principales diferencias era que presentaban extremidades tridáctilas. También cabe destacar su menor tamaño y una morfología dental totalmente distinta. La mayoría de especies pertenecientes a este género eran équidos pequeños y robustos, así como poco corredores, lo que facilitaría su supervivencia en hábitats de bosque cerrado.

El artículo lo lidera Cheyenn Rotgers, investigadora colaboradora del ICP, junto con otros investigadores de este centro. A. nievei recibe este nombre en honor de la paleontóloga Nieves López Martínez, quien hasta su fallecimiento en diciembre de 2010 era miembro del Comité Científico Asesor del ICP. 

La diferencia está en la dentadura

Los dientes más pequeños, los molares inferiores relativamente más anchos y, en general, las proporciones y morfología oclusal (estructura y forma dental) permiten distinguir el nuevo Anchitherium de otras especies ya conocidas.

Los restos encontrados de Anchitherium nievei, seis dientes y varios fragmentos de mandíbula de distintos individuos que se encuentran depositados en las colecciones del ICP, fueron analizados y cotejados con los fósiles de este género encrontrados en otros yacimientos a partir de descripciones publicadas, fotografías, dibujos y moldes de material de museos. Estas comparaciones muestran que el nuevo taxón, a pesar de haber sido encontrado en el Abocador de Can Mata, tiene una morfología dental marcadamente más similar a las especies descritas por toda Europa que a las endémicas de la Península Ibérica.

Contexto del nuevo espécimen

Según otros estudios, las variaciones en el tamaño de la dentición de las diferentes especies del género Anchitheriumestarían asociadas con las variaciones en el tipo de vegetación dónde vivían, que a su vez obedecerían a las diferencias climáticas en las distintas áreas y períodos.

Desde el punto de vista paleoambiental, la presencia de este nuevo taxón más pequeño encaja bien con investigaciones previas que indicaban que la zona del Abocador de Can Mata contaba con un hábitat boscoso relativamente cerrado y húmedo, muy distinto al del resto de las cuencas ibéricas y mucho más similar al de las localidades francesas y alemanas de su misma época. Prueba de ello es que durante la misma época, en la mayor parte de la península, las diferentes especies de Anchitherium poseían una dentición grande con coronas altas y un mayor tamaño corporal.

El cambio climático hacia temperaturas menos cálidas y un aumento de la estacionalidad durante el Mioceno Medio tardío y Mioceno Superior más inicial modificó los hábitats de toda Europa, que en general se volvieron más abiertos. A diferencia de A. nievei, más parecido a A. aurelianense del Mioceno Inferior, muchas especies endémicas deAnchitherium de la Península Ibérica se adaptaron a las nuevas condiciones, desarrollando dientes de corona más alta (útiles para procesar alimentos con mayor contenido en fibra) y/o volviéndose más corredores. En última instancia y después de un breve período de coexistencia, los Anchitherium fueron sustituidos por los équidos hipparioninos, más parecidos a los caballos actuales por lo que se refiere a la posesión de unos dientes de corona mucho más alta y una estructura oclusal más compleja.

 

Vista general de l'Abocador de Can Mata. Magí Miret. ICP

Abocador de Can Mata

El Abocador de Can Mata se encuentra en el término municipal de els Hostalets de Pierola (comarca de la Anoia). Desde que se iniciaron las obras de ampliación de este vertedero a finales del 2002, se ha venido llevando a cabo un control paleontológico de los movimientos de tierra, que actualmente aún perdura. Gracias al trabajo realizado por los paleontólogos, y a la colaboración de la empresa que gestiona el vertedero (CESPA Gestión de Residuos, SAU), han podido recuperarse más de 50.000 restos fósiles de vertebrados.

La gran importancia científica de los restos recuperados se plasmada en la descripción de los géneros endémicos de primates hominoideos como Pierolapithecus y Anoiapithecus, así como de numerosas especies endémicas de otros mamíferos que proporcionan gran información sobre la vida en la Cuenca del Vallès-Penedès durante el Mioceno Medio terminal.

+ info Rotgers, C., Alba, D.M., Robles, J.M., Casanovas-Vilar, I., Galindo, J., Bertó, J.V. & Moyà-Solà, S. (2011). A new species of Anchitherium (Equidae: Anchitheriinae) from the Middle Miocene of Abocador de Can Mata (Vallès-Penedès Basin, NE Iberian Peninsula). Comptes Rendus Palevol 10: 567-576.

 

Imatge gràfica exposició Gairebé Humans

La primera exposición temporal del Museo del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), "Casi humanos: Origen y evolución de los hominoideos", nos descubrirá la historia de la superfamilia de primates de la que formamos parte los humanos. La muestra se inaugurará durante la primera semana de septiembre y cuenta con la financiación de Unnim Obra Social. Algunos de sus protagonistas destacados serán los homínidos fósiles de la cuenca del Vallès-Penedès, de los que Pierolapithecus catalaunicus es el más conocido.

El Museo del ICP se encuentra actualmente terminando el montaje de su primera exposición temporal, que llevará por título "Casi humanos: Origen y evolución de los hominoideos". Esta exposición se inaugurará durante la primera semana de septiembre y pretende dar algunas respuestas a las preguntas que siempre nos hacemos como especie: ¿de dónde venimos? ¿por qué somos como somos? Sólo el estudio de los fósiles nos permite reconstruir la historia de nuestra superfamilia, los hominoideos.

La exposción, una producción propia del ICP con el patrocinio de Unnim Obra Social, ha contado con el comisariado científico de David M. Alba, investigador Ramón y Cajal del ICP, y uno de los expertos en evolución humana de este centro. Laura Celià, responsable del museo y de la colección, ha coordinado los contenidos y la producción. Esta exposición permitirá ver por primera vez el conjunto de hominoideos fósiles catalanes.

 

Imatge del muntatge de l'exposició.

El registro fósil catalán es único en el mundo en cuanto a la cantidad y diversidad de primates fósiles. Concretamente,el conjunto de homínidos fósiles de hace entre 13 y 9 millones de años, poco después de que los homínidos se separaran del resto de hominoideos, hace de la paleontología catalana un punto de referencia en la ciencia internacional. Entre estos fósiles destacan los restos de Pierolapithecus catalaunicus, Hispanopithecus laietanus yAnoiapithecus brevirostris, conocidos como Pau, Jordi y Lluc, respectivamente. La muestra permitirá también conmemorar el décimo aniversario del hallazgo de Pau en el yacimiento de Barranc de Can Vila 1, en el Abocador de Can Mata (els Hostalets de Pierola, Barcelona).

"Casi humanos" se ubicará en la primera planta del museo y ocupará una superficie de 100 m2. El discurso expositivocomienza hace unos 23 millones de años, cuando aparecen los primeros hominoideos, y nos lleva hasta la actualidad. A través de 6 ámbitos se mostrarán a los visitantes los representantes más relevantes de los primates hominoideos, con fósiles, réplicas, reconstrucciones y otros recursos que permiten comprender la evolución desde los primates más arcaicos hasta nuestra especie, Homo sapiens.

 

Imatge homínid.

El ICP cuenta con un grupo de investigación especializado en paleoprimatología y evolución humana, encabezado por el investigador ICREA y director del centro, Salvador Moyà-Solà, que excava y estudia el registro de primates fósiles de Cataluña. Los resultados de esta investigación han supuesto unas 70 publicaciones en las mejores revistas científicas indexadas, entre las que destacan un artículo en Science y dos en Nature.

La reconstrucció de Tethytragus és del paleoil·lustrador Mauricio Antón.

Investigadores del ICP documentan los primeros restos del bóvido mioceno Tethytragus en el yacimiento Abocador de Can Mata (els Hostalets de Pierola, Barcelona) en la Cuenca del Vallès-Penedès. Este hallazgo refuerza la hipótesis de un intercambio de faunas entre las cuencas centrales de la Península Ibérica y la Cuenca del Vallès-Penedés a través del área de Calatayud-Daroca (Zaragoza). El trabajo se acaba de publicar en la revista Journal of Vertebrate Paleontology.

Las excavaciones que se llevan realizando durante más de 10 años en el Abocador de Can Mata (els Hostalets de Pierola, Barcelona) han dado como resultado más de 200 localidades de vertebrados fósiles del Mioceno medio, de hace entre 12,5 y 11,5 millones de años. Entre los descubrimientos paleontológicos en esta zona del Vallès-Penedès destacan algunos de los homínidos fósiles más antiguos de Europa, pero se cuentan ya por decenas las especies de mamíferos y de otros grupos que se han identificado. En este trabajo liderado por el investigador del ICP Daniel DeMiguel se difunde el hallazgo de los restos fósiles de Tethytragus, una especie de bóvido que hasta ahora era desconocida en la Cuenca del Vallès-Penedès.

Tethytragus es un bóvido del Mioceno medio descrito en 1994 por los paleontólogos Beatriz Azanza y Jorge Morales a partir de los restos fósiles encontrados en Arroyo de Val-Barranca (Zaragoza) y en otros yacimientos de la Cuenca de Calatayud-Daroca. Posteriormente se ha encontrado también en yacimientos de la Cuenca de Madrid y, fuera de la península, se conocen también restos de este bóvido en Turquía, Francia y Alemania.  El hallazgo de la mandíbula  deTethytragus encontrada en la Cuenca del Vallès-Penedès amplia la distribución geográfica de este género, aporta nuevos datos sobre su sistemática, y permite desarrollar algunas hipótesis sobre sus migraciones por Europa.

 

Les conques amb presència documentada de Tethytragus.

La presencia de Tethytragus en la Cuenca del Vallès-Penedès puede explicarse a partir de dos posibles migraciones, tal y como se detalla en el artículo publicado en el último número de la revista Journal of Vertebrate Paleontology. Por un lado, este bóvido podría haber llegado a esta cuenca desde Francia, para extenderse después por las cuencas interiores de la Península Ibérica.

Sin embargo, Tethytragus podría también haber llegado al Vallès-Penedès desde el interior de la Península, más concretamente a través de la cuenca vecina Calatayud-Daroca. Este segundo escenario se ve favorecido por estudios recientes que muestran que la zona de Daroca sufrió un cambio climático local hace unos 12 millones de años que incrementó la humedad, así como la vegetación arbórea, haciéndola más similar (homogéneización ambiental) a la del Vallès-Penedès, y favoreciendo por tanto el intercambio de faunas entre ambas cuencas. En trabajos anteriores ya se había documentado la migración de algunas especies de cricétidos y úrsidos desde el Vallès-Penedès a la cuenca Calatayud-Daroca. Tethytragus podría ser por tanto la primera prueba de las migraciones en el otro sentido

Los restos de Tethytragus en el Abocador de Can Mata

Los restos fósiles de Tethytragus recuperados en el Abocador de Can Mata comprenden una  hemibandíbula con toda la serie dental completa –que incluye incluso incisivos.

Gracias a una detallada observación de los dientes de esta hemimandíbula, la pieza ha sido asignada a Tethytragus,siendo además los dientes muy similares a los de  la especie T. langai,  encontrada en el resto de España.

 

Hemimandíbula fòssil i dibuix on s'aprecien les principals característiques de Tethytragus. Imatge de Daniel DeMiquel i dibuix de Marta Palmero. ICP

Si observamos la figura anterior, la hemimandíbula muestra unos premolares alargados y estrechos, y unos molares de muralla lingual plana  y de corona bastante alta (mesodontos). Otros rasgos característicos de Tethytragus són que las cúspides linguales de sus tres molares inferiores están alineadas y que carecen de algunas estructuras como el ectostílido y el metastílido.

+ info DeMiguel, D., Sánchez, I.M., Alba, D.M., Galindo, J., Robles, J.M., & Moyà-Solà, S (2012). First evidence of Tethytragus Azanza and Morales, 1994 (Ruminantia, Bovidae) in the Miocene of the Vallès-Penedès Basin (Spain). Journal of Vertebrate Paleontology 32(6): 1457-1462.

 

La observación de los huesos actuales y fósiles a través de técnicas de tomografía computarizada se muestra, estudio tras estudio, como una fuente inagotable de datos, que permiten confirmar teorías e hipótesis, o contrarrestarlas. Este último es el caso de un trabajo liderado por investigadores del ICP, que estudia el grosor del hueso cortical en el cuello del fémur del homínido fósil Hispanopithecus laietanus, a partir de los restos recuperados en el yacimiento de Can Llobateres en Sabadell. La distribución homogénea de este grosor ha permitido corroborar el comportamiento locomotor que se había propuesto para la especie, y a la vez constituye la primera evidencia en el registro fósil de este patrón de distribución, indicador de una locomoción suspensora y/o trepadora.

Aunque distinguir entre un primate bípedo de uno que no lo es puede parecer de Perogrullo cuando observamos a las especies actuales, esta distinción no es ni mucho menos trivial cuando intentamos encontrar al primer primate bípedo, o cuando intentamos conocer el tipo de locomoción de un homínido primitivo extinto. El grosor del hueso cortical en el cuello del fémur ha sido durante algunas décadas una de las características clave para inferir bipedismo entre las especies extintas de homínidos. Las diferencias observadas en la distribución de este grosor entre los grandes simios actuales (gorilas, chimpancés y orangutanes) y los humanos, llevaron a algunos investigadores americanos a proponer dicha característica como indicadora de bipedismo. Los humanos, bípedos por excelencia, presentaban unhueso cortical más grueso en la parte inferior del cuello del fémur que en la parte superior. Por otro lado, los grandes simios, trepadores y suspensores, presentaban una distribución del hueso cortical más homogénea.

 

Gruix de l'os cortical al coll del fèmur en un ximpanzé (esquerra) i un humà (dreta).

Años más tarde se descubrió que el patrón encontrado en los humanos no era único entre los primates, ya que las especies cuadrúpedas presentaban también mayor espesor del hueso cortical en la parte inferior del cuello del fémur. Esto se explicaría porque tanto en los comportamientos bípedos como en los cuadrúpedos el peso del cuerpo recae de forma vertical y unidireccional sobre la articulación de la cadera, que resulta en un espesor del hueso cortical más grueso en la parte inferior. Sin embargo, en el caso de los grandes simios, la carga sobre la articulación no tiene una dirección preferencial, por lo que el cuello del fémur presenta una estructura cortical más homogénea.

Precisamente, confirmando esta última hipótesis, investigadores del ICP publicaron este verano un trabajo en elAmerican Journal of Physical Anthropology en el que se midió el grosor del hueso cortical del cuello del fémur del homínido fósil Hispanopithecus laietanus del Mioceno catalán, hace unos 9,6 millones de años. Según investigaciones recientes se atribuye a este homínido un repertorio locomotor muy variado, que incluye adaptaciones a la suspensión de los árboles así como también otros comportamientos ortógrados como la escalada vertical. Según lo esperado, H. laietanus presentaba un grosor del hueso cortical más homogéneo que el de otros homínidos bípedos. Además, comparando con otros primates actuales, se ha visto que las diferencias entre los grosores superiores e inferiores no permiten distinguir entre una locomoción suspensora o trepadora, por lo que siguen en debate las capacidades locomotoras de este homínido.

 

 

El fèmur d'Hispanopithecus laietanus estudiat, on s'observa la distribució del gruix de l'os cortical al coll del fèmur.

Como nos explica Marta Pina, investigadora predoctoral y primera autora de este trabajo,

A pesar de que el estudio del grosor del cuello del fémur de H. laietanus y la comparación con otros primates no nos permite distinguir si practicaba una locomoción de tipo suspensor o de escalada vertical, este trabajo supone la primera cita en el registro fósil de un homínido con una distribución del hueso cortical homogénea en el cuello del fémur. Este patrón, parecido al de los grandes simios actuales, se añade a la tesis de que el estudio del grosor del hueso cortical en el cuello del fémur nos permite identificar a los primates con adaptaciones a suspenderse de los árboles y/o a la escalada vertical.

 

+ info Pina, M., Alba, D.M., Almécija, S., Fortuny, J. & Moyà-Solà, S. (2012). Paleobiological inferences on the locomotor repertoire of extinct hominoids based on femoral neck cortical thickness: the fossil great ape Hispanopithecus laietanus as a testcase study. American Journal of Physical Anthropology 149:142–148

+ info Pina, M., Alba, D.M., Almécija, S. & Moyà-Solà, S. (2011). Is the cortical thickness of the femoral neck a diagnostic trait for inferring bipedalism? Paleontol Evol Memòria especial núm 5:313-317.

 

Cares d'hominoïdeus catalans.

El investigador del ICP David M. Alba publica esta semana en la prestigiosa revista Evolutionary Anthropology un artículo que revisa el conjunto de restos fósiles de hominoideos del Vallès-Penedès y perfila sus implicaciones en la evolución de este grupo. Aunque todavía hay discusión científica en torno a algunos elementos, los homínidos catalanes se muestran cada vez más como formas primitivas de la familia Hominidae (grandes antropomorfos y humanos), aunque no se excluye un parentesco más cercano con orangutanes que con los antropomorfos africanos y los humanos.

A medida que vamos conociendo mejor los restos fósiles de los homínidos del Vallès-Penedès, se aleja la hipótesis de que estos simios antropomorfos tengan un parentesco más cercano con los homininos (gorilas, chimpancés, bonobos y nosotros los humanos) que con los orangutanes. Hasta cierto punto, se trata de una información un tanto decepcionante para los que quisieran tener cerca de casa a los orígenes de nuestra especie. Pero, si todo se confirma,nos encontramos una vez más ante uno de los retos científicos a los que el estudio de la evolución nos tiene ya acostumbrados.

Los homínidos del Vallès-Penedès, una mezcla sorprendente de rasgos primitivos y modernos

El espécimen fósil Pierolapithecus catalaunicus (Abocador de Can Mata, els Hostalets de Pierola, 11.9 Ma), conocido como Pau, muestra la primera evidencia inequívoca de ortogradía (tronco erecto) entre los homínidos fósiles conocidos en todo el mundo. Su cara presenta rasgos característicos de las morfologías faciales más modernas de los grandes simios actuales. Pero Pierolapithecus también presenta todavía adaptaciones primitivas para el desplazamiento cuadrúpedo por encima de las ramas.

Los restos faciales de Dryopithecus fontani (Abocador de Can Mata en els Hostalets de Pierola, y Castell de Barberà en Barberà del Vallès, 11.9-10.5 Ma) muestran una morfología más moderna, que en algunos aspectos recuerda la de los gorilas actuales. Además, Dryopithecus presentaba un esmalte dental delgado, como el de los grandes simios africanos. Otros restos postcraneales, en cambio, muestran una mezcla de rasgos modernos, parecidos a los homínidos más modernos, y primitivos, característicos de los homínidos del Mioceno.

 

Reconstruccions d'hominoïdeus catalans.

Los restos fósiles de Hispanopithecus laietanus (Can Llobateres y Estació Depuradora d’Aigües Residuals en Sabadell, Can Feu en Sant Quirze del Vallès, entre otros, 10-9.5 Ma) presentan características faciales y del resto del esqueleto más derivadas que los driopitecinos del Mioceno medio (Pierolapithecus, Dryopithecus y Anoiapithecus), pero no parece nada claro que estas características le emparenten más estrechamente con ninguno de los grandes antropomorfos actuales. En cualquier caso, se trata del primer homínido que presenta adaptaciones para desplazarse suspendido bajo las ramas, como ha mostrado el estudio del espécimen conocido como Jordi, a pesar de conservar aún algunas adaptaciones más primitivas para el desplazamiento cuadrúpedo arbóreo.

Tampoco el estudio de los restos de Anoiapithecus brevirostris (Abocador de Can Mata en els Hostalets de Pierola, 11.9 Ma) y Hispanopithecus crusafonti (Teueria del Firal en la Seu d'Urgell y Can Poncic en Sant Quirze del Vallès, 10-10.5 Ma ) es concluyente sobre la posición de los homínidos del Mioceno catalán en nuestro linaje.

Un reto cautivador y estimulante

La información que nos han dado los homínidos del Vallès-Penedès se suma a la obtenida con restos fósiles de otros hominoideos en África, en otros lugares de Europa y Asia. Los primeros hominoideos los encontramos en África, hace unos 23 millones de años, mientras que los restos fósiles de los homínidos más antiguos (los keniapitecinos) las encontramos en Europa, Turquía y África hace unos 15-14 Ma. Hace unos 13 Ma, en Europa, estas formas habrían dado lugar a los dripitecinos (representados por los homínidos del Mioceno catalán), que probablemente se habrían acabado extinguiendo sin descendencia, mientras que en cambio en Asia habrían podido dar lugar a los ponginos(representados actualmente por los orangutanes). Queda por resolver, sin embargo, si los homininos africanos se originaron también en este continente a partir de keniapitecinos africanos, o si por el contrario evolucionaron a partir de alguna forma euroasiática que volvió al continente africano hace unos 10 Ma.

Si verdaderamente los driopitecinos se extinguieron sin originar ningún grupo de homínidos actual, y tanto los ponginos como los homininos evolucionaron independientemente a partir de los keniapitecinos, más primitivos ...¿Cómo pueden los driopitecinos catalanes como Hispanopithecus presentar características locomotoras más derivadas, y similares a los homínidos actuales?

La respuesta la encontramos en lo que se conoce como homoplasia, o falsa homología, es decir, caracteres similares que han evolucionado de manera independiente en dos organismos diferentes, a menudo debido a adaptaciones similares. Cuanto más nos adentramos en el estudio de la familia Hominidae, más nos damos cuenta de que la homoplasia se encuentra por todas partes, aunque muy especialmente afectaría aquellos caracteres relacionados con la locomoción.

 

Imatge d'un orangutan

Los homínidos del Mioceno catalán se consideran actualmente homínidos basales, y contrariamente a lo que habían sostenido algunos investigadores en el pasado, no muestran ninguna característica que permita relacionarlos con los homininos. Esto apoyaría una evolución de los homininos exclusivamente africana, a partir de los keniapitecinos africanos en vez de los driopitecinos europeos. Quedan, sin embargo, pendientes de aclarar las relaciones de parentesco entre los diversos driopitecinos europeos, y no sería sorprendente que pudiera tratarse del grupo hermano de los ponginos, en vez de homínidos basales anteriores a la divergencia entre ponginos y homininos.

En cualquier caso, los homínidos del Mioceno juegan un papel muy destacado en el estudio de la familia Hominidae. De hecho, dado el elevado grado de homoplasia que presenta la evolución de este grupo, y la diezmada diversidad actual,resulta del todo imposible reconstruir la historia evolutiva de nuestro linaje exclusivamente a partir de las pocas formas actuales que han sobrevivido. Para hacerlo debemos recurrir al registro fósil.

+ info Alba, D.M. (2012). Fossil apes from the Vallès-Penedès Basin. Evolutionary Anthropology 21:254–269.

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