Hace 1,8 millones de años los cerdos desaparecieron de Europa. Durante los 600.000 años posteriores, en el registro fósil del continente no aparece ningún resto de este grupo que, misteriosamente reapareció hace 1,1 millones de años. Ahora, una investigación liderada por investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) describe nuevos restos provenientes del Torrent de Vallparadís (Terrassa) que ponen luz a la oscuridad.

Fa 1,8 milions d’anys els porcs van desaparèixer d’Europa. Durant els 600.000 anys posteriors, al registre fòssil del continent no apareix cap resta d’aquest grup que, misteriosament va reaparèixer fa 1,1 milions d’anys. Ara, una recerca liderada per personal investigador de l’Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) descriu noves restes provinents del Torrent de Vallparadís (Terrassa) que posen llum a la foscor.

Un estudio con participación de investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont describe las características paleobiológicas de los osos de las cavernas que cohabitaron con Homo erectus en el yacimiento georgiano de Dmanisi , hace 1,8 millones de años. La investigación se ha publicado hoy en la revista Scientific Reports y revela un solapamiento en las dietas de ambas especies.

Un estudi amb participació d’investigadors de l’Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont descriu les característiques paleobiològiques dels ossos de les cavernes que van cohabitar amb Homo erectus en el jaciment georgià de Dmanisi, fa 1,8 milions d’anys. La recerca s’ha publicat avui a la revista Scientific Reports i revela un solapament en les dietes d’ambdues espècies. 

El pasado mes de noviembre paleontólogos del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) han llevado a cabo la tercera excavación sistemática en la Grotte de la Carrière, en los Pirineos franceses. Los trabajos de esta campaña se han centrado en ampliar un sondeo iniciado durante el 2016 en una de las galerías de la cavidad. Este se trabajos han permitido la recuperación de cerca de 500 restos de grandes carnívoros como osos de las cavernas, hienas o leopardos de una antigüedad aproximada de 300.000 años.

El passat mes de novembre paleontòlegs de l’Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) van dur a terme la tercera excavació sistemàtica a la Grotte de la Carrière, als Pirineus francesos. Els treballs d’aquesta campanya s’han centrat a ampliar un sondatge iniciat durant el 2016 en una de les galeries de la cavitat. Aquestes tasques han permès recuperar prop de 500 restes de grans carnívors com ara óssos de les cavernes, hienes o lleopards d’una antiguitat aproximada de 300.000 anys.

Durante este mes de noviembre, un equipo de investigadores y preparadores del ICP se ha desplazado en Prades, en los Pirineos orientales franceses, para preparar y estudiar en detalle fósiles provenientes de la Grotte de la Carrière, una cueva que durante los años 2015 y 2016 ha proporcionado una gran cantidad de restos fósiles de leones, leopardos o lince, entre otras faunas.

Durante los meses de marzo y abril pasados, miembros del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) bajo la dirección del investigador Joan Madurell-Malapeira, realizaron la segunda campaña sistemática de excavación en el yacimiento de la Grotte de la Carrière o la Cueva de la Pedrera, en los Pirineos Orientales franceses. El yacimiento ha revelado una elevada concentración de fósiles y la presencia de restos de leones, leopardos o linces, entre otros carnívoros y ha permitido confirmar que el yacimiento tiene unos 400.000 años de antigüedad.

El investigador del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), Joan Madurell-Malapeira, coordinará un nuevo proyecto de investigación para estudiar las faunas de cuevas y simas de los Pirineos durante el Pleistoceno. El estudio está financiado por la Casa de la Generalitat en Perpiñán, a través de las ayudas específicas para el desarrollo de proyectos dentro del Espacio Catalán Transfronterizo.

Restes fòssils del costellam d'un rinoceront.

Un equipo del ICP ha recuperado decenas de restos fósiles en Gelida (Barcelona), en un yacimiento descubierto hace apenas un año en el barrio de la Valenciana. Destacan huesos de tortugas gigantes y los restos de un gran mamífero: un rinoceronte. Los trabajos continuarán hasta mediados del mes de junio, pero la excavación se cerrará este viernes. Esta tarde niños y vecinos de la zona visitarán la excavación.

En el año 2011 la construcción de una rotonda y la ampliación del arcén de la carretera que va desde Gelida a Sant Sadurní d'Anoia, en la provincia de Barcelona, dejó al descubierto el antiguo yacimiento paleontológico de la Valenciana, que toma el nombre de este barrio de Gelida. Los restos de huesos pasaron inadvertidas a los obreros y los vecinos, pero afortunadamente no al equipo de paleontólogos del ICP que exploraba la zona y que redescubrió este yacimiento.

La excavación la co-dirigen los investigadores del ICP Daniel de Miguel, Joan Madurell e Isaac Casanovas, y cuenta con la colaboración del investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid Oscar Sanisidro, que es también conocido por la su labor como paleoil ilustrador.

 

Imatge del jaciment de La Valenciana durant les excavacions d'aquest mes de maig.

Hasta ahora, se han recuperado decenas de restos que incluyen huesos de tortugas gigantes y el costillar, un fémur y algunas molares de un rinoceronte. A pesar de que habrá que esperar a los trabajos de investigación que se harán desde el ICP para confirmarlo, el rinoceronte fósil seguramente pertenece al género Plesiaceratherium, del que ya se habían encontrado restos en otras excavaciones en la zona. Estos rinocerontes extintos serían de pequeño tamaño, un poco más pequeños que los actuales rinocerontes de Sumatra, la especie actual más pequeña, que puede llegar a tener una masa de unos 800 kilos (mientras que el rinoceronte blanco, en cambio, puede superar los 3.000 kilos).Plesiaceratherium, hasta donde sabemos, habría sido un rinoceronte grácil, sin cuernos y seguramente de costumbres semiacuáticas.

Para recuperar los fósiles más pequeños, todo el sedimento excavado se criba utilizando cedazos especiales. De momento ya se han identificado varias especies de roedores y algunas zarigüeyas, unos pequeños marsupiales arborícolas que aún viven en los bosques cálidos de América y que como los canguros tienen una bolsa donde llevan a sus crías. La combinación de restos de pequeños y grandes mamíferos permitirá a los investigadores reconstruir con precisión el paisaje de Cataluña durante el Mioceno inferior, así como también los animales que lo poblaban.

El yacimiento de la Valenciana corresponde a un pequeño lago que existió en esta zona durante el Mioceno inferior, hace unos 16,5 millones de años. En aquel momento la temperatura global era unos grados más alta que hoy, y en Cataluña el clima era subtropical y seco. Desde entonces el clima se ha ido enfriando, al tiempo que los hábitats y la biodiversidad que conocemos iba tomando forma. La excavación ha atraído a numerosos curiosos y vecinos de Gelida, sobre todo del barrio de la Valenciana, que no eran conscientes de que tenían un yacimiento tan importante al lado de casa. Esta misma tarde, un profesor de la localidad ha organizado en colaboración con el ICP una visita al yacimiento para los niños y vecinos de la zona.

 

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