Un equipo internacional de investigadores liderado por Isaac Casanovas, del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), describe en un artículo en la revista eLife el primer esqueleto fósil de una ardilla voladora. Pertenece a la especie Miopetaurista neogrivensis, tiene 11,6 millones de años y es la ardilla voladora más antigua que se conoce. Los restos provienen del Vertedero de Can Mata (Hostalets de Pierola, Cataluña), uno de los yacimientos del Mioceno más importantes del mundo y que en los últimos años ha proporcionado fósiles excepcionales de primates, elefantes y tortugas gigantes, entre otros grupos faunísticos.

El pasado viernes se presentó el volumen 4 de “Quaderns Gelidencs d'Història i Societat” dedicado a los yacimientos de vertebrados del Mioceno inferior de Gelida. La obra ha sido elaborada por varios investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) y editada por el Ayuntamiento de Gelida. Se trata de un libro de divulgación sobre la historia de las excavaciones paleontológicas en el municipio, su geología y las faunas del Mioceno que vivieron hace aproximadamente 16 millones de años.

Investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) han realizado durante el mes de junio una campaña de muestreo de microfósiles en Sant Mamet, un yacimiento de Sant Cugat del Vallès conocido desde mediados del siglo pasado. Los hallazgos deben permitir datar el yacimiento con precisión que tendría una edad aproximada de 16 millones de años.

La revista científica de paleontología Comptes Rendus Palevol ha publicado un número temático donde recoge varios artículos sobre las faunas de diferentes regiones de Eurasia durante el Oligoceno y el Mioceno. Isaac Casanovas, investigador del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), ha sido uno de los editores invitados para elaborar este volumen especial que contiene información actualizada conjuntos de yacimientos tan relevantes como los del Vallès y Penedès, los de Siwaliks (en Pakistán) o de la Cuenca de Viena (Austria), muy interesantes desde el punto de vista científico para el estudio de la evolución a pequeña escala.

La colaboración del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) con la empresa Omya que explota la cantera de Castellet i la Gornal (Barcelona), ha permitido extraer las 25 toneladas de sedimento de un yacimiento muy bien conservado de unos 16 millones de años de antigüedad. Hasta el momento, se han recuperado restos de carnívoros, bóvidos y roedores, lo que hace pensar a los investigadores que proporcionará muchos restos de interés científico. Se da la circunstancia que el Mioceno medio, tiempo geológico al que corresponde el yacimiento, es una época poco representada en Cataluña.

Ejemplar disecado de una ardilla voladora gigante de Japón (Petaurista leucogenys) del Museo Naturalis de Leiden (Holanda). (Isaac Casanovas).

En el yacimiento de la cuenca del Vallès-Penedès de Can Llobateres (Sabadell) coexistieron hasta cinco especies de ardillas voladoras durante el Mioceno superior, hace unos 9,7 millones de años. Así lo constata un artículo encabezado por el investigador Isaac Casanovas (Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont) publicado en la revista Palaeobiodiversity and Palaeoenvironments en un número especial dedicado al paleontólogo holandés Albert J. Van der Meulen.

Restes fòssils del costellam d'un rinoceront.

Un equipo del ICP ha recuperado decenas de restos fósiles en Gelida (Barcelona), en un yacimiento descubierto hace apenas un año en el barrio de la Valenciana. Destacan huesos de tortugas gigantes y los restos de un gran mamífero: un rinoceronte. Los trabajos continuarán hasta mediados del mes de junio, pero la excavación se cerrará este viernes. Esta tarde niños y vecinos de la zona visitarán la excavación.

En el año 2011 la construcción de una rotonda y la ampliación del arcén de la carretera que va desde Gelida a Sant Sadurní d'Anoia, en la provincia de Barcelona, dejó al descubierto el antiguo yacimiento paleontológico de la Valenciana, que toma el nombre de este barrio de Gelida. Los restos de huesos pasaron inadvertidas a los obreros y los vecinos, pero afortunadamente no al equipo de paleontólogos del ICP que exploraba la zona y que redescubrió este yacimiento.

La excavación la co-dirigen los investigadores del ICP Daniel de Miguel, Joan Madurell e Isaac Casanovas, y cuenta con la colaboración del investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid Oscar Sanisidro, que es también conocido por la su labor como paleoil ilustrador.

 

Imatge del jaciment de La Valenciana durant les excavacions d'aquest mes de maig.

Hasta ahora, se han recuperado decenas de restos que incluyen huesos de tortugas gigantes y el costillar, un fémur y algunas molares de un rinoceronte. A pesar de que habrá que esperar a los trabajos de investigación que se harán desde el ICP para confirmarlo, el rinoceronte fósil seguramente pertenece al género Plesiaceratherium, del que ya se habían encontrado restos en otras excavaciones en la zona. Estos rinocerontes extintos serían de pequeño tamaño, un poco más pequeños que los actuales rinocerontes de Sumatra, la especie actual más pequeña, que puede llegar a tener una masa de unos 800 kilos (mientras que el rinoceronte blanco, en cambio, puede superar los 3.000 kilos).Plesiaceratherium, hasta donde sabemos, habría sido un rinoceronte grácil, sin cuernos y seguramente de costumbres semiacuáticas.

Para recuperar los fósiles más pequeños, todo el sedimento excavado se criba utilizando cedazos especiales. De momento ya se han identificado varias especies de roedores y algunas zarigüeyas, unos pequeños marsupiales arborícolas que aún viven en los bosques cálidos de América y que como los canguros tienen una bolsa donde llevan a sus crías. La combinación de restos de pequeños y grandes mamíferos permitirá a los investigadores reconstruir con precisión el paisaje de Cataluña durante el Mioceno inferior, así como también los animales que lo poblaban.

El yacimiento de la Valenciana corresponde a un pequeño lago que existió en esta zona durante el Mioceno inferior, hace unos 16,5 millones de años. En aquel momento la temperatura global era unos grados más alta que hoy, y en Cataluña el clima era subtropical y seco. Desde entonces el clima se ha ido enfriando, al tiempo que los hábitats y la biodiversidad que conocemos iba tomando forma. La excavación ha atraído a numerosos curiosos y vecinos de Gelida, sobre todo del barrio de la Valenciana, que no eran conscientes de que tenían un yacimiento tan importante al lado de casa. Esta misma tarde, un profesor de la localidad ha organizado en colaboración con el ICP una visita al yacimiento para los niños y vecinos de la zona.

 

Reconstrucció de l'espècimen fòssil Hispanopithecus laietanus, a partir de les restes trobades a Can Llobateres.

La revista Plos ONE publicaba la semana pasada el hallazgo de restos fósiles del homínido Hispanopithecus laietanus en el yacimiento de Can Feu (Sant Quirze del Vallès, Barcelona), en un trabajo que firman investigadores del ICP. La investigación confirma que este homínido de hace unos 10 millones de años tenía una locomoción diferente a la del resto de simios antropomorfos conocidos, tanto fósiles como actuales.

Durante los trabajos de construcción de un edificio industrial en Can Feu, Sant Quirze del Vallès, en 2001, se descubrieron restos de un primate fósil, más adelante identificado como Hispanopithecus laietanus. Este yacimiento se encuentra a solo 4 km de Can Llobateres (Sabadell, Barcelona), donde se recuperaron los restos más completas que se conocen de este simio antropomorfo, el espécimen conocido como Jordi.

 

 

Restes de dentició d'Hispanopithecus trobades a Can Feu.

El trabajo que ha publicado la revista PloS ONE, encabezado por el investigador del ICP David M. Alba, describe la quincena de restos fósiles del esqueleto de una hembra adulta de Hispanopithecus laietanus, de entre 22 y 25 kg de masa corporal, recuperadas en el yacimiento de Can Feu, que data del Mioceno superior, hace unos 10 millones de años. La estimación de la masa corporal coincide bien con el sexo inferido a partir de la morfología de los restos fósiles, y en particular del tamaño y la forma de algunos dientes. En el caso de Jordi, un espécimen macho adulto, se estimó una masa de unos 39 kg. Todo ello muestra que H. laietanus presentaría un importante dimorfismo en cuanto al tamaño, con machos un 50% más grandes que las hembras. Esto ocurre también con los homínidos no humanos actuales, que en el caso de chimpancés y bonobos presentan un dimorfismo moderado (los machos suelen ser un tercio más grandes que las hembras), mientras que el dimorfismo es todavía mayor en gorilas y orangutanes (los machos pueden llegar a doblar la masa de las hembras).

La locomoción de este taxón se conocía bastante bien, gracias al esqueleto de Jordi y, especialmente, los abundantes restos de la mano. Estos restos indicaban que H. laietanus no sólo tenía una postura ortògrada (erecta) adecuada para trepar verticalmente por los troncos y adaptaciones para suspenderse de las ramas como hacen los orangutanes actuales, sino que también retenía adaptaciones para moverse de manera cuadrúpeda por encima de las ramas. Esta combinación de suspensión y cuadrupedismo arbóreo no se había documentado en ningún otro homínido actual o fósil, y había sido cuestionada por algunos miembros de la comunidad científica internacional.

 

El cúbit d'Hispanopithecus recuperat al jaciment de Can Feu.

Los restos de Can Feu, sin embargo, incluyen fragmentos de la caja torácica, del hombro y del antebrazo que dan más fuerza a la tesis que H. laietanus tenía un repertorio locomotor diferente del resto de simios antropomorfos conocidos. Concretamente, la primera costilla y los restos de la clavícula muestran una mezcla de rasgos primitivos, como los monos, y más derivados, como los homínidos modernos. Especialmente importante es la morfología del cúbito, muy característica de los homínidos actuales, y que en Hispanopithecus muestra una combinación de adaptaciones suspensoras con algunos rasgos que confirman la retención de comportamientos cuadrúpedos arbóreos.

Este trabajo confirma así que los antropomorfos miocenos poseían repertorios locomotores distintos de los homínidos actuales, y que por tanto resulta imposible reconstruir los comportamientos locomotores de los ancestros de los diversos linajes sólo a partir de las especies actuales. El estudio del registro fósil se muestra, una vez más, clave para entender la diversidad morfológica y de comportamiento de las especies actuales.

La edad del yacimiento de Can Feu
, entre 10,0 y 9,7 Ma, se ha estimado a partir de los restos fósiles de roedores y otros pequeños mamíferos que se encontraron asociadas al esqueleto de Hispanopithecus, y que fueron publicadas hace unos meses por el investigador del ICP, Isaac Casanovas-Vilar y colaboradores, en la revista Journal of Vertebrate Paleontology.

+ info Alba, D.M., Almécija, S., Casanovas-Vilar, I., Méndez, J.M., Moyà-Solà, S.(2012). A partial skeleton of Hispanopithecus laietanus from Can Feu and the mosaic evolution of crown-hominoid positional behaviors. PLoS ONE 7(6): e39617. doi:10.1371/journal.pone.0039617.

+ info Casanovas-Vilar, I., Furió, M., Alba, D.M., Moyà-Solà, S. & Méndez, J.M. (2012). Rodents and insectivores from the hominoid-bearing site of Can Feu (Vallès-Penedès Basin, Catalonia, Spain). Journal of Vertebrate Paleontology32(1): 225-230.

 

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