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Ejemplar disecado de una ardilla voladora gigante de Japón (Petaurista leucogenys) del Museo Naturalis de Leiden (Holanda). (Isaac Casanovas).

En el yacimiento de la cuenca del Vallès-Penedès de Can Llobateres (Sabadell) coexistieron hasta cinco especies de ardillas voladoras durante el Mioceno superior, hace unos 9,7 millones de años. Así lo constata un artículo encabezado por el investigador Isaac Casanovas (Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont) publicado en la revista Palaeobiodiversity and Palaeoenvironments en un número especial dedicado al paleontólogo holandés Albert J. Van der Meulen.

Reconstrucció d'en Jordi exposada al Museu de l'ICP a Sabadell.

Investigadores del ICP publican esta semana en la prestigiosa revista “Journal of Human Evolution” una cuidada reconstrucción del paleoambiente en el que vivió el homínido fósil Hispanopithecus laietanus, conocido popularmente como Jordi. Esta investigación se adentra en las causas que llevaron a la extinción a los homínidos que poblaron Europa durante el Mioceno, hace entre 15 y 9 millones de años. Los restos fósiles de este primate encontrados en Catalunya son los más modernas que se conocen de Europa occidental, y por lo tanto son importantes para entender la extinción de los grandes antropomorfos europeos durante el Mioceno superior.

 

Los restos fósiles vegetales recuperados en las excavaciones hechas por un equipo del ICP en Can Llobateres (Sabadell) durante el verano de 2010 tienen un buen grado de conservación y son más diversas que las conocidas hasta ahora. Este yacimiento, descubierto en 1926, es conocido internacionalmente porqué se han recuperado los restos fósiles más completos del homínido Hispanopithecus laietanus, correspondientes al esqueleto parcial de un macho adulto que Salvador Moyà y su equipo bautizaron como Jordi. Los restos botánicos pertenecen a capas fosilíferas cercanas a donde se han encontrado los restos de homínidos, cosa que ha permitido recuperar muchos datos sobre el paleoambiente en el que vivió este primate. Los resultados los recoge el artículo ‘The paleoenvironment ofHispanopithecus laietanus as revealed by paleobotanical evidence from the Late Miocene of Can Llobateres 1 (Catalonia, Spain)’, publicado ahora online, que firman el experto en paleobotànica Josep Marmi y otros investigadores del ICP.

 

Diorama de la zona de Can Llobateres durant el Miocè, en l'època en la que va viure Hispanopithecus.

Entre los restos de plantas recuperadas, destacan helechos, palmeras, carrizo y otras plantas herbáceas acuáticas, así como un tipo de laurel y también restos de zumaque. Este conjunto fósil ha permitido a los investigadores hacer una reconstrucción del paleoambiente en el que vivió Hispanopithecus, mucho más cuidada del que habían logrado estudios previos. La investigación nos muestra un hábitat entre tropical y subtropical que, debido a los cambios climáticos acontecidos más avanzado el Mioceno, vería poco a poco reducidos los elementos tropicales y, por lo tanto, sufriría cambios importantes en la vegetación. Este cambios son, precisamente, los que explicarían la extinción deHispanopithecus hace más de 9 millones de años. 

Los homínidos euroasiáticos, originados a partir de ancestros africanos que se dispersaron hacia Europa y Asia hace unos 15 millones de años, experimentaron en estos continentes una importante radiación adaptativa. Algunos millones de años más tarde, sin embargo, y debido a cambios climáticos y el consecuente cambio en la vegetación, empezó su declive. Inicialmente, se extinguieron los homínidos del oeste y el centro de Europa (como Hispanopithecus), hace poco más de 9 millones de años — con la excepción de Oreopithecus, que habitó en un archipiélago que definen las actuales Toscana y Cerdeña, y que se extinguió hace unos 7 millones de años. Posteriormente, se extinguieron las formas del este de Europa y, progresivamente, de Asia, donde los orangutanes de las islas de Sumatra y Borneo son actualmente los últimos representantes de la radiación eurasiàtica de los homínidos. 

El registro fósil de los hominoideos de Catalunya, dado el número de especies representadas y su alcance temporal, tiene por lo tanto una gran importancia para entender no sólo la radiación de los homínidos en Europa, sino también los factores que determinaron su posterior extinción. Y Hispanopithecus es, hasta donde sabemos, el último de esta saga.

Hispanopithecus, un primate de clima subtropical

 

La riqueza de la megaflora recuperada en las excavaciones de 2010, así como también los restos de higos fósiles encontrados a mediados del siglo pasado, nos permiten hacer una reconstrución paleoambiental muy cuidada de la región donde vivía Jordi. Según los investigadores del ICP nos encontramos con un paisaje que presentaría un mosaico de zonas boscosas más húmedas y cercanas a masas de agua típicas de climas subtropicales (donde viviríaHispanopithecus) y zonas arboladas más abiertas y con una mayor proporción de árboles caducifolios debido a una mayor estacionalidad.

 

 Algunes de les restes fòssils trobades recentment a Can Llobateres (a l'esquerra) i de les figues fòssils trobades en excavacions del segle passat.

Las plantas recuperadas nos indican una área pantanosa con carrizo, palmeras, helechos, lauráceas de hoja perenne y ficus arbóreos, lo cual es consistente con el registro faunístico de este yacimiento, típico de ambientes forestales húmedos. Hispanopithecus habría preferido las áreas húmedas de las zonas bajas, donde podía encontrar frutos durante todo el año. 

De hecho, este ambiente habría sido más común en la Cuenca del Vallès-Penedès entre hace 12 y 9,6 millones de años, pero cambios climáticos posteriores hicieron desaparecer los elementos tropicales, dando lugar a un dominio de árboles caducifolios también en las zonas húmedas. Esto habría dejado a Hispanopithecus sin suficiente alimento durante la estación desfavorable, en última instancia conduciéndolo a la extinción. 

Estos mismos factores estuvieron implicados en la extinción de otros homínidos europeos, a pesar de que dada la complejidad de los cambios paleoambientales locales asociados al cambio climático habría otros factores a tener en cuenta, sobre todo en Europa oriental y Asia.

Can Llobateres, yacimiento de referencia del Mioceno catalán

El yacimiento paleontológico de Can Llobateres, en Sabadell, es uno de los más ricos de todo el Neógeno europeo con más de 70 especies de mamíferos registradas. A nivel internacional, sin embargo, lo que le ha dado más reconocimiento es el hallazgo de los restos más completos del primate hominoideo Hispanopithecus laietanus, conocido popularmente como Jordi. 

Entre los restos fósiles recuperados hay moluscos terrestres y de agua dulce, así como un gran número de vertebrados terrestes y, sobre todo, micro- y macromamíferos. Entre estos últimos destacan el équido Hippotherium, cuatro especies de rinocerótidos, cuatro suidos y diferentes rumiantes, así como también una gran diversidad de carnívoros (fèlidos, hiénidos, úrsidos y mustélidos, entre otros), a los cuales hay que añadir el hominoideo fósil Hispanopithecus.

 

Crusafont i els seus col·laboradors excavant a Can Llobateres.

El yacimiento fue descubierto en 1926 por Miquel Crusafont y Ramon Arquer, durante la construcción de la carretera de Sabadell a Mollet. Las prospecciones iniciales junto con los restos recuperados durante la explotación de una cantera de arcillas condujeron a excavaciones sistemáticas a partir de 1958. Aquel mismo año se recuperaron los primeros restos de hominoideos fósiles. Las colecciones clásicas incluían ya, por lo tanto, restos dentales deHispanopithecus, pero no fue hasta la década de 1990 cuando un equipo liderado por Salvador Moyà, actual director del ICP y entonces investigador del Instituto Paleontológico de Sabadell, recuperó un cráneo y esqueleto parciales de esta especie. Estos restos son los conocidos como Jordi.

Después de más de una década sin excavar, en 2010 el ICP retomó los trabajos de campo bajo la dirección del investigador David M. Alba. El objetivo era recuperar nuevos restos de Hispanopithecus, pero también otros restos que permitieran un estudio tafonómico y paleoambiental. El trabajo publicado representa los primeros resultados de la investigación basada en estas últimas excavaciones, a pesar de que los resultados del año 2011 seguro que pronto nos darán nuevas sorpresas.

 + info Marmi, J., Casanovas-Vila, I., Robles, J.M., Moyà-Solà, S. & Alba, D.M. The paleoenvironment of Hispanopithecus laietanus as revealed by paleobotanical evidence from the Late Miocene of Can Llobateres 1 (Catalonia, Spain). Journal of Human Evolution.

 

L'equip de l'ICP durant la campanya de prospeccions al Permià i el Triàsic català.

Desde el pasado mes de mayo, el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont ha liderado y participado en una docena de excavaciones, muchas de ellas en Cataluña, pero también en otros lugares de España y de Europa.

Destacan las prospecciones del Pérmico y el Triásico de Cataluña, los registros más antiguos del país en vertebrados fósiles, y que son de gran interés ya que fue a finales del Pérmico cuando se produjo la mayor extinción que ha sufrido la Tierra en su historia.

Hace poco más de una semana el ICP cerraba la campaña de excavaciones 2012 en el yacimiento de Orcau (Pallars Jussà). Finalizaban así más de 4 meses de excavaciones, durante los cuales el ICP ha participado en una docena de excavaciones que han llevado a los investigadores a diferentes puntos de Cataluña, a Madrid y Valencia, así como también a Hungría y Francia.

La de 2012 ha sido una campaña muy provechosa, con numerosos hallazgos de restos fósiles de dinosaurios y otros vertebrados. Destacan también las prospecciones que durante los meses de julio y septiembre se han realizado en diversos lugares de Cataluña, para evaluar los afloramientos de vertebrados fósiles en los sedimentos del Pérmico(hace entre 300 y 250 millones de años) y el Triásico (hace entre 250 y 200 millones de años) de las comarcas del Alt Urgell, el Pallars Sobirà, el Pallars Jussà y la Alta Ribagorça, así como también en algunos puntos del Vallès Occidental. Estos trabajos se han realizado en colaboración con el Departamento de Geología de la Universidad Autónoma de Barcelona y el Museo de la Conca Dellà, y han contado con el apoyo de numerosos voluntarios del Parque Natural del Alto Pirineo y de los alrededores de las áreas prospectadas.

 

Icnites fòssils localizades durant les prospeccions.

El paso del Pérmico al Triásico es una época de gran interés para entender un punto clave en la evolución de la vida en la Tierra. Fue entonces cuando se produjo la mayor de las extinciones ocurridas en el planeta, que provocó la desaparición de hasta el 90% de las formas de vida conocidas, lo que supone una extinción muy superior a la que acabó con los dinosaurios casi 200 millones de años más tarde.

Los yacimientos de vertebrados del Pérmico y el Triásico son poco conocidos en la Península Ibérica, sobre todo en el caso del Pérmico. Antes de estas prospecciones sólo se conocían dos localidades con restos de vertebrados fósiles del Pérmico, una en Cantabria y otra en Cataluña, en la localidad de Palanca de Noves (Ribera d'Urgellet, Alt Urgell). Por este motivo el ICP decidió poner en marcha estas prospecciones para identificar otras localidades que puedan ser excavadas en un futuro próximo.

Los resultados de las prospecciones han sido excepcionales. En la única localidad del Pérmico ya conocida, se ha encontrado evidencias de nuevas huellas de los animales que vivieron hace más de 250 millones de años en aquella zona: anfibios de gran tamaño y reptiles como pelicosauros y cotilosaurios, entre otros. Además, se ha descubierto 4 nuevas localidades del Pérmico, distribuidas entre el Alt Urgell, el Pallars Jussà y la Alta Ribagorça, con gran cantidad de icnitas de anfibios y reptiles, que muestran una diversidad de faunas hasta ahora desconocida en la Península Ibérica y el sur de Europa. También de esta época es una nueva localidad del Pallars Jussà, con restos fósiles de flora, con un estado de preservación extraordinario.

 

Restes fòssils de flora recuperades durant les prospeccions.

En cuanto al Triásico se ha descubierto en el Alt Urgell los primeros restos óseos de un arcosaurio en la Cuenca Pirenaica. Los arcosaurios son el grupo de reptiles que incluyen los actuales cocodrilos y las aves. 

El conjunto de estos nuevos afloramientos han realizado dentro o en zonas próximas al Parque Natural del Alto Pirineo y suponen un punto de inflexión en nuestro conocimiento sobre los ecosistemas del Pérmico y el Triásico, que seguro tendrán importantes implicaciones a nivel europeo para poder interpretar cómo eran los ecosistemas y los cambios que sufrió su biodiversidad.

Las excavaciones del ICP

El Yacimiento de La Valenciana, que se encuentra cerca del barrio con el mismo nombre en Gelida (Alt Penedès), se ha excavado por primera vez este año, con el hallazgo de 200 restos dentales y óseos de pequeños y grandes vertebrados de hace entre 16 y 16,5 millones de años. Destacan hiénidos, rinocerontes así como ciervos primitivos o restos deCainotherium, y restos de reptil como tortugas gigantes o pequeños cocodrilos. Está previsto volver a excavar en este yacimiento el año próximo.

  • Can Llobateres, del 18 de junio al 11 de julio

El yacimiento de Can Llobateres (Sabadell, Barcelona) lo descubrió Miquel Crusafont en 1926. Se han llevado a cabo excavaciones sistemáticas desde finales de los años 50 del siglo pasado, y actualmente el ICP excava anualmente desde 2010. En este yacimiento es donde se recuperaron los restos del homínido fósil Hispanopithecus laietanus, conocido popularmente como Jordi. Esta año se han recuperado diversos restos de micro-y macromamíferos, entre los que destaca un tapir. A diferencia del año pasado, sin embargo, este año no se han recuperado restos de hominoideos. Se prevé continuar las excavaciones el próximo año.

  • Orcau-1, del 18 al 30 de junio y del 3 de septiembre al 7 de octubre

Este yacimiento que se encuentra cerca de la población de Orcau (Isona i Conca Dellà, Pallars Jussà) se excavó inicialmente durante los años 50 y 80 del siglo pasado. En aquellas campañas se recuperaron restos de dinosaurios titanosaurio. Este año, con motivo del rodaje del programa de TV3 "Sota Terra" se reabrió el yacimiento, y se inició una nueva etapa de excavaciones. Los resultados han sido muy positivos y prometen aportar nuevos datos sobre el registro fósil de los últimos dinosaurios.

  • Incarcal, primera quincena de julio

El yacimiento de Incarcal en la cantera de Cal Taco (Crespià, Pla de l'Estany) data de hace aproximadamente 1,5 millones de años y se empezó a excavar en 1984. El actual equipo del ICP trabaja en él desde el año 2002, y están previstas nuevas excavaciones el próximo año. Este año resultado en una campaña muy productiva, con el hallazgo de un esqueleto parcial de la hiena gigante Pachycrocuta brevirostris y diversos restos de hipopótamo.

Primera excavación en este yacimiento de dinosaurios descubierto por dos vecinos de Basturs (Isona i Conca Dellà). Los restos afloradas incluyen algunos de los fósiles más grande recuperados en Europa de dinosaurio hadrosaurio. Están previstas nuevas excavaciones para el próximo verano.

  • Llau de la Costa, del 9 al 21 de julio

Este año se ha realizado una campaña de limpieza del yacimiento de huellas de dinosaurios del Cretácico superior Llau de la Costa (Isona i Conca Dellà, Pallars Jussà). Se ha cartografiado y documentado las principales huellas encontradas. El yacimiento es visitable desde el Museo de la Conca Dellà en Isona.

Esta ha sido la primera campaña en este nuevo yacimiento en el Torrent de Vallparadís (Terrassa, Barcelona). Las primeras excavaciones en esta zona, en el yacimiento Cal Guardiola (1997) y en el yacimiento Vallparadís Estación (2004-2008), condujeron al hallazgo de decenas de miles de restos fósiles de vertebrados, así como también algunos restos vegetales. Los yacimientos son del Pleistoceno inferior, de hace entre 0,6 y 1,5 millones de años. Se prevén nuevas campañas en los próximos años.

Esta ha sido la tercera campaña de excavaciones consecutiva en el Espinau (Àger, la Noguera), en la que se han recuperado nuevos restos de dinosaurio hadrosaure. En total son ya más de 350 los restos óseos hallados en esta localidad. Se prevé reanudar las excavaciones en verano de 2013.

Aparte de estas excavaciones lideradas por el ICP, diferentes paleontólogos del centro han colaborado en excavaciones en otros lugares del Estado y de Europa. Concretamente, en España han participado en excavaciones en el yacimiento de Cerro de los Batallones (Madrid), dirigida por el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) Jorge Morales, así como el yacimiento Venta del Moro (Valencia) dirigida por los investigadores Plinio Montoya de la Universidad de Valencia y Juan Abella del MNCN. En cuanto a Europa, han participado en excavaciones en el yacimiento de Rudabánya (Hungría), dirigidas por el paleontólogo de la Universidad de Toronto David Begun, así como también en Francia, en una localidad del Pérmico inferior situada en la Cuenca de Autun, en unas excavaciones lideradas por Sebastian Steyer del Museo de Historia Natural de París y por Georges Gand de la Universidad de Dijon.

 

La observación de los huesos actuales y fósiles a través de técnicas de tomografía computarizada se muestra, estudio tras estudio, como una fuente inagotable de datos, que permiten confirmar teorías e hipótesis, o contrarrestarlas. Este último es el caso de un trabajo liderado por investigadores del ICP, que estudia el grosor del hueso cortical en el cuello del fémur del homínido fósil Hispanopithecus laietanus, a partir de los restos recuperados en el yacimiento de Can Llobateres en Sabadell. La distribución homogénea de este grosor ha permitido corroborar el comportamiento locomotor que se había propuesto para la especie, y a la vez constituye la primera evidencia en el registro fósil de este patrón de distribución, indicador de una locomoción suspensora y/o trepadora.

Aunque distinguir entre un primate bípedo de uno que no lo es puede parecer de Perogrullo cuando observamos a las especies actuales, esta distinción no es ni mucho menos trivial cuando intentamos encontrar al primer primate bípedo, o cuando intentamos conocer el tipo de locomoción de un homínido primitivo extinto. El grosor del hueso cortical en el cuello del fémur ha sido durante algunas décadas una de las características clave para inferir bipedismo entre las especies extintas de homínidos. Las diferencias observadas en la distribución de este grosor entre los grandes simios actuales (gorilas, chimpancés y orangutanes) y los humanos, llevaron a algunos investigadores americanos a proponer dicha característica como indicadora de bipedismo. Los humanos, bípedos por excelencia, presentaban unhueso cortical más grueso en la parte inferior del cuello del fémur que en la parte superior. Por otro lado, los grandes simios, trepadores y suspensores, presentaban una distribución del hueso cortical más homogénea.

 

Gruix de l'os cortical al coll del fèmur en un ximpanzé (esquerra) i un humà (dreta).

Años más tarde se descubrió que el patrón encontrado en los humanos no era único entre los primates, ya que las especies cuadrúpedas presentaban también mayor espesor del hueso cortical en la parte inferior del cuello del fémur. Esto se explicaría porque tanto en los comportamientos bípedos como en los cuadrúpedos el peso del cuerpo recae de forma vertical y unidireccional sobre la articulación de la cadera, que resulta en un espesor del hueso cortical más grueso en la parte inferior. Sin embargo, en el caso de los grandes simios, la carga sobre la articulación no tiene una dirección preferencial, por lo que el cuello del fémur presenta una estructura cortical más homogénea.

Precisamente, confirmando esta última hipótesis, investigadores del ICP publicaron este verano un trabajo en elAmerican Journal of Physical Anthropology en el que se midió el grosor del hueso cortical del cuello del fémur del homínido fósil Hispanopithecus laietanus del Mioceno catalán, hace unos 9,6 millones de años. Según investigaciones recientes se atribuye a este homínido un repertorio locomotor muy variado, que incluye adaptaciones a la suspensión de los árboles así como también otros comportamientos ortógrados como la escalada vertical. Según lo esperado, H. laietanus presentaba un grosor del hueso cortical más homogéneo que el de otros homínidos bípedos. Además, comparando con otros primates actuales, se ha visto que las diferencias entre los grosores superiores e inferiores no permiten distinguir entre una locomoción suspensora o trepadora, por lo que siguen en debate las capacidades locomotoras de este homínido.

 

 

El fèmur d'Hispanopithecus laietanus estudiat, on s'observa la distribució del gruix de l'os cortical al coll del fèmur.

Como nos explica Marta Pina, investigadora predoctoral y primera autora de este trabajo,

A pesar de que el estudio del grosor del cuello del fémur de H. laietanus y la comparación con otros primates no nos permite distinguir si practicaba una locomoción de tipo suspensor o de escalada vertical, este trabajo supone la primera cita en el registro fósil de un homínido con una distribución del hueso cortical homogénea en el cuello del fémur. Este patrón, parecido al de los grandes simios actuales, se añade a la tesis de que el estudio del grosor del hueso cortical en el cuello del fémur nos permite identificar a los primates con adaptaciones a suspenderse de los árboles y/o a la escalada vertical.

 

+ info Pina, M., Alba, D.M., Almécija, S., Fortuny, J. & Moyà-Solà, S. (2012). Paleobiological inferences on the locomotor repertoire of extinct hominoids based on femoral neck cortical thickness: the fossil great ape Hispanopithecus laietanus as a testcase study. American Journal of Physical Anthropology 149:142–148

+ info Pina, M., Alba, D.M., Almécija, S. & Moyà-Solà, S. (2011). Is the cortical thickness of the femoral neck a diagnostic trait for inferring bipedalism? Paleontol Evol Memòria especial núm 5:313-317.

 

Reconstrucció de l’aparença d’Albanosmilus jourdani a partir de les restes del Vallès-Penedès. Marta Palmero. ICP.

Investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) publican hoy en el Journal of Systematic Palaeontology el hallazgo de nuevos restos del barbourofélido Albanosmilus jourdani. Un cráneo completo, una calota y algunas mandíbulas de yacimientos de Els Hostalets de Pierola y de Terrassa, junto con los restos fósiles que ya se conocían en el Vallès-Penedès, permiten confirmar que esta especie corresponde al géneroAlbanosmilus, y no al género Sansanosmilus como se pensaba hasta ahora. El estudio, que lleva a cabo un análisis de gran parte de los barbourofélidos conocidos, muestra también que el género Barbourofelis se habría originado en Norteamérica durante el Mioceno medio, después de la dispersión de Albanosmilus por este continente desde Eurasia.

Los barbourofélidos son unos carnívoros extintos, también conocidos como falsos dientes de sable, emparentados más o menos lejanamente con los félidos actuales. Se conocen diferentes restos fósiles en África, Eurasia y América del Norte. En el caso del Vallés-Penedés, en Cataluña, los restos más antiguos de Albanosmilus son de hace unos 12 millones de años y se han encontrado en el Abocador de Can Mata (els Hostalets de Pierola, Anoia). Los restos más modernos, en cambio, se han encontrado en Can Llobateres (Sabadell, Vallès Occidental) y datan de hace unos 9.5 millones de años.

La presencia de Albanosmilus el Vallès-Penedès se conoce desde los años 40 del siglo pasado, pero no ha sido hasta ahora que se han recuperado y descrito algunos de los restos fósiles más interesantes, como son un cráneo completo y una calota encontrados en el Abocador de Can Mata. En su conjunto, sin embargo, el trabajo que publican los investigadores del ICP en el Journal of Systematic Palaeontology recoge los casi 60 restos fósiles de Albanosmilusrecuperados en distintos yacimientos catalanes.

 

Diferents vistes d’un crani d’Albanosmilus jourdani trobat al Vallès-Penedès. ICP.

A pesar de que los orígenes no son absolutamente claros, el registro fósil parece indicar que esta familia de carnívoros se originó en el Mioceno inferior en África, hace unos 20 millones de años, para luego dispersarse por Eurasia a finales del Mioceno inferior, diversificándose durante el Mioceno medio y superior, y dispersándose también hacia Norteamérica.

Hasta ahora, los estudios taxonómicos habían mostrado la existencia de varios géneros de barbourofélidos:Gringsburgsmilus, Syrtosmilus, Afrosmilus, Prosansanosmilus y Vampyrictis serían las formas más primitivas, presentes en África y Europa, mientras que Sansanosmilus y Albanosmilus de Eurasia y posiblemente Norte América, yBarbourofelis sólo de Norte América, corresponderían a las formas más derivadas. Antes de este estudio, Albanosmilusse consideraba un sinónimo de Sansanosmilus, y la especie en cuestión se llamaba Sansanosmilus jourdani. Gracias al estudio del rico registro del Vallès-Penedès, completado por los restos encontrados en otras partes del mundo, el equipo de investigadores del ICP liderado por Josep Robles y David M. Alba muestran que la especie estudiada es ya más derivada que Sansanosmilus palmidens, y que por tanto se debe clasificar en un género diferente, Albanosmilus.

El hecho de que la especie norteamericana más primitiva sea muy parecida a Albanosmilus jourdani, que presenta una morfología intermedia entre Sansanosmilus y Barbourofelis, sugiere que los barbourofélidos norteamericanos se originaron a partir de la dispersión de Albanosmilus hacia América del Norte alrededor del límite entre el Mioceno medio y superior. En Eurasia, los barbourofélidos se extinguieron a principios del Mioceno superior, poco después de la entrada de los verdaderos dientes de sables (félidos macairodontinos). En cambio, en América del Norte originaron varias especies más derivadas de Barbourofelis, entre las que destaca B. fricki, con unos impresionantes caninos en forma de daga de más de 20 centímetros de largo!

+ Info Robles, JM, Alba, DM, Fortuny, J., De Esteban-Trivigno, S., Rotgers, C., Balaguer, J., Carmona, R., Galindo, J., Almécija, S., Bertó, JV, Moyà-Solà, S. (2013). New craniodental remains of the barbourofelid Albanosmilus jourdani(Filhol, 1883) from the Miocene of the Vallès-Penedès Basin (NE Iberian Peninsula) and the Phylogeny of the Barbourofelini. Journal of Systematic Palaeontology. http://dx.doi.org/10.1080/14772019.2012.724090

 

Reconstrucció de l'espècimen fòssil Hispanopithecus laietanus, a partir de les restes trobades a Can Llobateres. Laura Celià. ICP

El investigador del ICP Sergio Almécija publica esta semana un artículo en la revista Journal of Human Evolution que confirma que la especie conocida como Hispanopithecus laietanus, el representante más famoso del la cual es conocido popularmente como Jordi, caminaba de una forma particular que no ha sido observada en otros primates actuales. A partir del estudio de la tibia de Jordi se ha confirmado que H. laietanus combinaba la capacidad de escalar y trepar verticalmente con la habilidad de caminar a cuatro patas por encima de los árboles.

La locomoción de Hispanopithecus laietanus se conocía bastante bien con anterioridad, gracias al esqueleto de Jordi y, especialmente, por los abundantes restos de la mano de las que se dispone. Estos restos indicaban que H. laietanus no sólo tenía una postura ortògrada (erecta) adecuada para trepar verticalmente por los troncos y adaptaciones para suspenderse de las ramas como hacen la mayoría de de homínidos actuales (especialmente orangutanes y chimpancés), sino que también retenía adaptaciones similares a los monos arbóreos actuales para moverse de manera cuadrúpeda por encima de las ramas. Esta combinación de suspensión y cuadrupedismo arbóreo no se ha documentado en ningún otro homínido actual o fósil.

En este artículo que publica online esta semana la revista Journal of Human Evolution, se ha descrito y analizado en detalle una de las extremidades inferiores, concretamente la parte distal de la tibia del esqueleto de Jordi. Esta zona es la parte más cercana del tobillo, y es de gran valor para hacer inferencias locomotoras en fósiles porque refleja tanto el grado como el tipo de movilidad del pie. La investigación la han llevado a cabo el investigador del ICP Sergio Almécija, conjuntamente con Melissa Tallman (líder del proyecto) de la Grand Valley State University (Estados Unidos) y otros investigadores de la Universidad Central de Lancashire (Reino Unido) y del ICP.

En el estudio se ha comparado esta zona de la tibia de Hispanopithecus con el equivalente en otros 181 primates pertenecientes a 17 especies distintas entre hominoideos fósiles (como Proconsul o Sivapithecus), simios actuales como gorilas, orangutanes, chimpancés y gibones, así como monos del Viejo Mundo como macacos o násicos (estos últimos pertenecientes al género Nasalis, característicos por su prominente apéndice nasal). Las comparaciones numéricas se han hecho mediante morfometría geométrica en tres dimensiones, que permite comparar morfologías usando coordenadas tridimensionales homólogas entre distintos individuos.

 

Diverses vistes de la tibia de H. laietanus. ICP.

Los resultados indican que la morfología de esta zona de la tibia es única en H. laietanus y que en determinados aspectos se asemeja a la de los hominoideos actuales (especialmente a la de los orangutanes y gibones), mientras que en otros aspectos es más cercana a los cercopitécidos o monos del Viejo Mundo. Esta posición exclusiva concuerda con los datos que se habían obtenido con el análisis de otras zonas anatómicas de esta especie.

Este trabajo refuerza la hipótesis de que los hominoideos del Mioceno poseían unos repertorios locomotores, es decir, se movían de un modo diferente a la de ningún otro primate actual, y en el caso de Hispanopithecus, combinando cuadrupedismo y suspensión arbóreos. Además, los resultados indican que la evolución de los grandes simios ocurrió en forma de mosaico, con pequeños cambios en diferentes partes del esqueleto, causando combinaciones de rasgos morfológicos inexistentes hoy día .

+info Tallman, M., Almécija, S., Reber, S.L., Alba, D.M., Moyà-Solà, S.(2013). "The distal tibia of Hispanopithecus laietanus: more evidence for mosaic evolution in Miocene apes." Journal of Human Evolution 64: 319-327.

 

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