Un equipo formado por más de 20 paleontólogos entre los cuales el director del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), David M. Alba, publica un artículo en la revista Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology donde se relacionan los grupos faunísticos de este yacimiento del Plioceno. La presencia de jiráfidos o macacos confirma que la fauna africana estuvo presente en Europa como mínimo hasta hace 4 millones de años.

El Patronato del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) ha aprobado hoy el nombramiento de David M. Alba, jefe del grupo de investigación en Faunas del Neógeno y Cuaternario, como nuevo director del ICP. Alba sustituye en el cargo a Salvador Moyà-Solà, fundador y máximo responsable del Instituto desde el año 2006.

El jefe del grupo de investigación de Faunas del Neógeno y Cuaternario del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), David M. Alba, es, desde principios de este año, nuevo coeditor en jefe del Journal of Human Evolution (JHE), la revista científica más prestigiosa en el campo de la evolución humana y la paleoprimatología. Los editores en jefe tienen la máxima responsabilidad sobre los contenidos que publica la revista. Desde 2013 Alba era editor asociado.

El Museo del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) expone la nueva escultura del hominoideo Pliobates cataloniae, popularmente conocido como "Laia". La escultura ha sido elaborada por el artista y biólogo Ramon López y ha contado con el impulso de la Obra Social "la Caixa". La presentación se ha hecho coincidir con la emisión esta semana del programa de divulgación científica "Quèquicom" del Canal 33 en el capítulo "Laia, una branca en la evolució humana". Aparte de la escultura, también se ha presentado la remodelación de la exposición de la planta baja poniendo al alcance del visitante parte de la colección del ICP.

La cara d'en Pau davant d'una cara humana.

El conjunto fósil de hominoideos descritos en investigaciones del ICP es una pieza clave en la diferenciación evolutiva de los humanos y los grandes simios antropomorfos. La importancia de estos homínidos, descritos a partir de diferentes investigaciones del Grupo de Investigación en Paleoprimatología y Paleontología Humana del ICP, ha llevado a David M.  Alba a participar en uno de los encuentros científicos internacionales más importantes del momento en este campo, celebrado en el Turkana Basin Institute, en Kenia.

El investigador del ICP, David M. Alba, fue uno de los investigadores invitados al IX Stony Brook Human Evolution Symposium and Workshop, celebrado en Turkana Basin Institute, en Kenia, el pasado mes de agosto. Bajo el tema "Our Ancestor 'Ancestor: the Miocene roots of the Hominin Tree", el comité organizador de este congreso reunió en Kenia a los principales especialistas mundiales en hominoideos fósiles, para profundizar en la comprensión del origen y evolución de los homininis. Los hominoideos son una superfamilia de primates, que incluye la familia de los hilobátidos (gibones) y los homínidos (los grandes simios antropomorfos y los humanos). Los homininis los configuran el género Homo (los humanos) y otros géneros extintos-como Australopithecus o Paranthropus.

El objetivo de las jornadas era favorecer un debate científico intenso para avanzar en el conocimiento de las diferentes etapas evolutivas que nos llevan desde el homininis más antiguos hasta los actuales humanos. David M. Alba, invitado por Richard Leakey, director del Turkana Basin Institute y Catedrático de Antropología de la Stony Brook University, aportaba el conocimiento de los hominoideos del Mioceno medio y superior descritos en investigaciones hechas desde el ICP: Pau, Pierolapithecus catalaunicus de unos 12 millones de años (Ma) de antigüedad; Dryopithecus fontani (12 Ma), Lluc, Anoiapithecus brevirostris (12 Ma), y Jordi, Hispanopithecus laietanus (9 Ma). Este conjunto fósil es clave para entender la etapa evolutiva común a los humanos y los grandes simios antropomorfos. La participación en este encuentro supone un reconocimiento al trabajo del Grupo de Investigación en Paleoprimatología y Paleontología humana del ICP, liderado por Salvador Moyà.

En David M Alba amb Richard i Meave Leakey.

A modo de crónica, David, el primer investigador del ICP en participar en uno de estos encuentros, comenta "ha sido para mí un privilegio poder participar en una reunión científica de esta relevancia, que nos ha permitido contrastar el trabajo que estamos haciendo en nuestro grupo de investigación con algunos de los mejores expertos del mundo. Además, el encuentro se hace en un ambiente distendido, favoreciendo la conversación entre los diferentes participantes, que facilita iniciar discusiones de trabajo que seguro seguiremos en los próximos años ". De hecho, y también en palabras del propio David, "pese a las diferencias de opinión flagrantes en algunos puntos, la atmósfera creada por los organizadores nos permitía entrar en un debate nada dogmático, que encuentro más productivo e interesante que el que a menudo se establece a partir de nuestras publicaciones, que resulta más contundente y polarizado ".

El conjunto de investigadores, una quincena en total, han sido seleccionados por los organizadores de esta serie de encuentros, Richard Leakey, John Fleagle, Frederick Grine, Lawrence Martin y John Shea, que en esta edición contaron con el apoyo de los paleoprimatólogos David Begun y James Rossie. A los investigadores que participan en trabajos de campo se le pidió llevar réplicas de los principales fósiles con los que trabajan, para ilustrar las diferentes opiniones ante las cuestiones que los organizadores proponían debatir.

De las conversaciones y discusiones recogidas este agosto en Kenia se observa el consenso en las líneas evolutivas generales de los hominoideos, pero también el gran desacuerdo sobre la posición filogenética y el estatus taxonómico de determinados fósiles. También destacó la confusión existente actualmente sobre la posición filogenética de los hilobátidos (gibones), que aparentemente presentan un elevado grado de homoplasia (falsa homología). El debate, pues, deberá continuar a partir de hallazgos e investigaciones futuras.

 

http://turkanabasin.org/

Los Stony Brook Human Evolution Workshops responden al objetivo de debatir sobre los grandes temas abiertos en paleoantropología, a partir de poner en común el conocimiento de los investigadores más punteros en estos campos. Los encuentros siempre son en pequeño comité y en escenarios y formatos informales. En anteriores ediciones han trabajado temas como el origen del género Homo, o la diversidad en Autralopithecus.

Detall d'una molar del nou gènere de primat Barberapithecus.

Investigadores del ICP publican en la revista ‘American Journal of Physical Anthropology’ la descripción de un nuevo género de primate pliopitécido, a partir de restos fósiles del yacimiento Mioceno de Castell de Barberà. Este nuevo género y especie se ha bautizado como Barberapithecus huerzeleri.

Los restos recuperados incluyen gran parte de la dentición de un individuo hembra, así como algunos dientes sueltos otros individuos.

En otro artículo publicado en esta misma revista, los investigadores del ICP dan a conocer el resto fósil de pliopitécido más antiguo de la Península Ibérica, en este caso un diente recuperado en uno de los yacimientos del Abocador de Can Mata.

 

Los investigadores del ICP David M. Alba y Salvador Moyà firman el artículo “A new pliopithecid genus (Primates: Pliopithecoidea) from Castell de Barberà (Vallès-Penedès Basen, Catalonia, Spain)” publicado en la prestigiosa revista ‘American Journal of Physical Anthropology’. Este trabajo recoge la descripción de un nuevo género de primates, Barberapithecus, a partir de las restes fósiles recuperadas al yacimiento de Castell de Barberà (Barberà del Vallès, Vallès Occidental). Barberapithecus huerzeleri es un pliopitécido del Mioceno, de hace unos 11 millones de años, que recibe su nombre en reconocimiento de la localidad donde se ha encontrado y del paleontólogo suizo Johannes Hürzeler, conocido por sus contribuciones a la paleoprimatología y que había colaborado con Miquel Crusafont.

Los restos dentales recuperados incluyen 15 dientes de un individuo hembra, que representan gran parte de la dentición definitiva, y que constituyen el holotipo (ejemplar tipo) de esta especie. Se incluyen también un diente premolar aislado y, más tentativamente, un diente canino de otros individuos.

 

El triangle pliopitecí vist en una molar de Pliopithecus canmatensis.

Los pliopitécidos son un grupo primitivo de catarrinos (también conocidos como los simios del Viejo Mundo), que aparentemente se originó antes de la divergencia entre los monos del Viejo Mundo (los cercopitecoideos) y el grupo de los antropomorfos y los humanos (los hominoideos). Las relaciones de parentesco entre los pliopitécidos y el resto de catarrinos son todavía poco claras, y lo mismo se puede decir de las relaciones entre los diversos géneros de pliopitécidos. Se caracterizan por presentar sólo dos premolares, al igual que otros catarrinos, así como una morfología dentaria particular, con unas crestas del esmalte que constituyen el llamado “triángulo pliopitecino” en los molares inferiores. Hasta el momento, gran parte de los restos fósiles recuperados  en las diferentes localidades son, de hecho, restos dentales.

Los pliopitécidos son un grupo exclusivamente euroasiático, a pesar de que originado a partir de ancestros africanos todavía por determinar. De hecho, los pliopitécidos fueron los primeros catarrinos en dispersarse desde África hacia Eurasia, donde experimentaron una radiación evolutiva en un continente hasta entonces vacío de otros simios. Después de la radiación inicial del grupo en la Asia durante el Mioceno inferior, los pliopitecinos podrían haberse dispersado posteriormente hacia Europa durante el Mioceno Medio.

Tradicionalmente, los pliopitécidos europeos se han agrupado en dos grupos, los pliopitecinos y los crouzelinos, en base a la morfología dentaria. Aun así, tal y como nos explica el investigador David M. Alba, “Barberapithecus pone de relieve que los crouzelinos podrían no constituir un grupo natural, sino una especie de cajón de sastre que incluiría formas no del todo estrechamente relacionadas, sino evolucionadas independientemente y en tiempos diferentes a partir de ancestros pliopitecinos”. Quedan todavía análisis rigurosos para discernir las relaciones de parentesco dentro de este grupo, pero la descripción de Barberapithecus constituye una aportación signiticativa a este respeto.

El pliopitécido más antiguo de la Península Ibérica en el Abocador de Can Mata

De restos de pliopitécido encontramos en varios yacimientos catalanes de la Cuenca del Vallès-Penedès. De hecho, en otro artículo publicado por investigadores del ICP en el mismo número de esta revista, se documenta el hallazgo de un diente que representa el resto fósil más antiguo de este grupo de primates en la Península Ibérica, con una antigüedad de 12 millones de años y que ha sido encontrado en el Abocador de Can Mata.

 

Dibuix de la tercera molar de pliopitècid recuperada a l'Abocador de Can Mata. Aquesta resta és, actualment, la més antiga d'aquest grup a la Península Ibèrica.

Además de algunos restos aislados de varios yacimientos, que no han podido atribuirse a ningún género en particular, los pliopitécidos representados en Catalunya incluyen también  Pliopithecus canmatensis, de varias localidades del Abocador de Can Mata con una antigüedad ligeramente anterior a 11,5 millones de años; y Egarapithecus narcisoi, de la localidad de Torrent de Febulines, cerca de Terrassa, con una edad más cercana a los 9 millones de años. Las dos especies han sido descritas en los últimos diez años por los mismos investigadores del ICP que ahora han definido el nuevo género Barberapithecus. Egarapithecus constituye el registro más tardío del grupo, cosa que sugiere que los mismos cambios paleoambientales que determinaron la extinción de los hominoideos, en última instancia, también conllevaron la desaparación local de los pliopitécidos.

Pliopitécidos en Castell de Barberà, desde Crusafont hasta ahora

El hallazgo de restos de pliopitécido en Castell de Barberà se remonta a los años 70 del siglo pasado. El mismo Miquel Crusafont i Pairó, junto con la paleontóloga Juana María Golpe-Posse, describieron preliminarmente estos restos,junto con un diente aislado del yacimiento cercano de Can Feliu en Sant Quirze del Vallès (Vallès Occidental). Crusafont y Golpe identificaron estos restos como pliopitécidos, e incluso sugirieron que seguramente se trataba de una nueva forma, afirmando que un estudio detallado de la dentición superior permitiría esclarecer si el taxón correspondía o no a una nueva especie. Pero este estudio nunca llegó a publicarse, hasta hace poco cuando los investigadores del ICP Salvador Moyà y David M. Alba retomaron el estudio de este material. 

Castell de Barberà, un yacimiento rico en primates

El yacimiento paleontológico de Castell de Barberà se encuentra relativamente cerca de Can Llobateres (Sabadell), y a pesar de que el primero es más antiguo, todavía no ha sido posible determinar con exactitud su edad. Durante mucho tiempo, se ha asumido que Castell de Barberà tiene una antigüedad de más de 11 millones de años, comparable a los varios yacimientos del Abocador de Can Mata. Aun así, hay motivos para pensar que podría ser algo más moderno, de hace unos 10 millones de años - correspondiente al Vallesiense.

La importancia de este yacimiento se debe tanto en la cantidad de restos proporcionados de todo un conjunto de mamíferos fósiles de esta edad, como en el hecho que es uno de los pocos yacimientos de todo el mundo que registra en una misma localidad la presencia simultánea de hominoideos y de pliopitecoideos.

La fauna de mamíferos fósiles de Castell de Barberà incluye los taxones típicos de finales del Mioceno Medio o principios del Mioceno Superior, incluyendo muchos artiodáctilos, perisodáctilos y proboscidios, además de carnívoros y pequeños mamíferos –roedores, insectívoros, etc. Entre los artiodáctiles destaca la presencia de uno de los suidos (cerdos) más pequeños que se conocen (Albanohyus castellensis), y entre los carnívoros destaca el falso dientes de sable de la familia de los barbourofélidos (Sansanosmilus jourdani).

El año pasado, David M. Alba y Salvador Moyà publicaron también un húmero parcial de un hominoideo de medida grande de esta localidad, a partir del material clásico excavado por en Crusafont y colaboradores. Esperamos que este yacimiento nos pueda deparar más sorpresas en el futuro.

Alba, D.M. & Moyà-Solà, S. (2012). A new pliopithecid genus (Primates: Pliopithecoidea) from Castell de Barberà (Vallès-Penedès Basin, Catalonia, Spain). American Journal of Physical Anthropology 147: 88–112.

Alba, D.M., Moyà-Solà, S., Robles, J. & Galindo, J. (2012). The oldest pliopithecid record in the Iberian Peninsula based on new material from the Vallès-Penedès Basin. American Journal of Physical Anthropology 147:135–140.

Alba, D.M., Moyà-Solà, S. & Almécija, S. (2011). A partial hominoid humerus from the middle Miocene of Castell de Barberà (Vallès-Penedès Basin, Catalonia, Spain). American Journal of Physical Anthropology 144: 365-381.

 

Reconstrucció d'en Jordi exposada al Museu de l'ICP a Sabadell.

Investigadores del ICP publican esta semana en la prestigiosa revista “Journal of Human Evolution” una cuidada reconstrucción del paleoambiente en el que vivió el homínido fósil Hispanopithecus laietanus, conocido popularmente como Jordi. Esta investigación se adentra en las causas que llevaron a la extinción a los homínidos que poblaron Europa durante el Mioceno, hace entre 15 y 9 millones de años. Los restos fósiles de este primate encontrados en Catalunya son los más modernas que se conocen de Europa occidental, y por lo tanto son importantes para entender la extinción de los grandes antropomorfos europeos durante el Mioceno superior.

 

Los restos fósiles vegetales recuperados en las excavaciones hechas por un equipo del ICP en Can Llobateres (Sabadell) durante el verano de 2010 tienen un buen grado de conservación y son más diversas que las conocidas hasta ahora. Este yacimiento, descubierto en 1926, es conocido internacionalmente porqué se han recuperado los restos fósiles más completos del homínido Hispanopithecus laietanus, correspondientes al esqueleto parcial de un macho adulto que Salvador Moyà y su equipo bautizaron como Jordi. Los restos botánicos pertenecen a capas fosilíferas cercanas a donde se han encontrado los restos de homínidos, cosa que ha permitido recuperar muchos datos sobre el paleoambiente en el que vivió este primate. Los resultados los recoge el artículo ‘The paleoenvironment ofHispanopithecus laietanus as revealed by paleobotanical evidence from the Late Miocene of Can Llobateres 1 (Catalonia, Spain)’, publicado ahora online, que firman el experto en paleobotànica Josep Marmi y otros investigadores del ICP.

 

Diorama de la zona de Can Llobateres durant el Miocè, en l'època en la que va viure Hispanopithecus.

Entre los restos de plantas recuperadas, destacan helechos, palmeras, carrizo y otras plantas herbáceas acuáticas, así como un tipo de laurel y también restos de zumaque. Este conjunto fósil ha permitido a los investigadores hacer una reconstrucción del paleoambiente en el que vivió Hispanopithecus, mucho más cuidada del que habían logrado estudios previos. La investigación nos muestra un hábitat entre tropical y subtropical que, debido a los cambios climáticos acontecidos más avanzado el Mioceno, vería poco a poco reducidos los elementos tropicales y, por lo tanto, sufriría cambios importantes en la vegetación. Este cambios son, precisamente, los que explicarían la extinción deHispanopithecus hace más de 9 millones de años. 

Los homínidos euroasiáticos, originados a partir de ancestros africanos que se dispersaron hacia Europa y Asia hace unos 15 millones de años, experimentaron en estos continentes una importante radiación adaptativa. Algunos millones de años más tarde, sin embargo, y debido a cambios climáticos y el consecuente cambio en la vegetación, empezó su declive. Inicialmente, se extinguieron los homínidos del oeste y el centro de Europa (como Hispanopithecus), hace poco más de 9 millones de años — con la excepción de Oreopithecus, que habitó en un archipiélago que definen las actuales Toscana y Cerdeña, y que se extinguió hace unos 7 millones de años. Posteriormente, se extinguieron las formas del este de Europa y, progresivamente, de Asia, donde los orangutanes de las islas de Sumatra y Borneo son actualmente los últimos representantes de la radiación eurasiàtica de los homínidos. 

El registro fósil de los hominoideos de Catalunya, dado el número de especies representadas y su alcance temporal, tiene por lo tanto una gran importancia para entender no sólo la radiación de los homínidos en Europa, sino también los factores que determinaron su posterior extinción. Y Hispanopithecus es, hasta donde sabemos, el último de esta saga.

Hispanopithecus, un primate de clima subtropical

 

La riqueza de la megaflora recuperada en las excavaciones de 2010, así como también los restos de higos fósiles encontrados a mediados del siglo pasado, nos permiten hacer una reconstrución paleoambiental muy cuidada de la región donde vivía Jordi. Según los investigadores del ICP nos encontramos con un paisaje que presentaría un mosaico de zonas boscosas más húmedas y cercanas a masas de agua típicas de climas subtropicales (donde viviríaHispanopithecus) y zonas arboladas más abiertas y con una mayor proporción de árboles caducifolios debido a una mayor estacionalidad.

 

 Algunes de les restes fòssils trobades recentment a Can Llobateres (a l'esquerra) i de les figues fòssils trobades en excavacions del segle passat.

Las plantas recuperadas nos indican una área pantanosa con carrizo, palmeras, helechos, lauráceas de hoja perenne y ficus arbóreos, lo cual es consistente con el registro faunístico de este yacimiento, típico de ambientes forestales húmedos. Hispanopithecus habría preferido las áreas húmedas de las zonas bajas, donde podía encontrar frutos durante todo el año. 

De hecho, este ambiente habría sido más común en la Cuenca del Vallès-Penedès entre hace 12 y 9,6 millones de años, pero cambios climáticos posteriores hicieron desaparecer los elementos tropicales, dando lugar a un dominio de árboles caducifolios también en las zonas húmedas. Esto habría dejado a Hispanopithecus sin suficiente alimento durante la estación desfavorable, en última instancia conduciéndolo a la extinción. 

Estos mismos factores estuvieron implicados en la extinción de otros homínidos europeos, a pesar de que dada la complejidad de los cambios paleoambientales locales asociados al cambio climático habría otros factores a tener en cuenta, sobre todo en Europa oriental y Asia.

Can Llobateres, yacimiento de referencia del Mioceno catalán

El yacimiento paleontológico de Can Llobateres, en Sabadell, es uno de los más ricos de todo el Neógeno europeo con más de 70 especies de mamíferos registradas. A nivel internacional, sin embargo, lo que le ha dado más reconocimiento es el hallazgo de los restos más completos del primate hominoideo Hispanopithecus laietanus, conocido popularmente como Jordi. 

Entre los restos fósiles recuperados hay moluscos terrestres y de agua dulce, así como un gran número de vertebrados terrestes y, sobre todo, micro- y macromamíferos. Entre estos últimos destacan el équido Hippotherium, cuatro especies de rinocerótidos, cuatro suidos y diferentes rumiantes, así como también una gran diversidad de carnívoros (fèlidos, hiénidos, úrsidos y mustélidos, entre otros), a los cuales hay que añadir el hominoideo fósil Hispanopithecus.

 

Crusafont i els seus col·laboradors excavant a Can Llobateres.

El yacimiento fue descubierto en 1926 por Miquel Crusafont y Ramon Arquer, durante la construcción de la carretera de Sabadell a Mollet. Las prospecciones iniciales junto con los restos recuperados durante la explotación de una cantera de arcillas condujeron a excavaciones sistemáticas a partir de 1958. Aquel mismo año se recuperaron los primeros restos de hominoideos fósiles. Las colecciones clásicas incluían ya, por lo tanto, restos dentales deHispanopithecus, pero no fue hasta la década de 1990 cuando un equipo liderado por Salvador Moyà, actual director del ICP y entonces investigador del Instituto Paleontológico de Sabadell, recuperó un cráneo y esqueleto parciales de esta especie. Estos restos son los conocidos como Jordi.

Después de más de una década sin excavar, en 2010 el ICP retomó los trabajos de campo bajo la dirección del investigador David M. Alba. El objetivo era recuperar nuevos restos de Hispanopithecus, pero también otros restos que permitieran un estudio tafonómico y paleoambiental. El trabajo publicado representa los primeros resultados de la investigación basada en estas últimas excavaciones, a pesar de que los resultados del año 2011 seguro que pronto nos darán nuevas sorpresas.

 + info Marmi, J., Casanovas-Vila, I., Robles, J.M., Moyà-Solà, S. & Alba, D.M. The paleoenvironment of Hispanopithecus laietanus as revealed by paleobotanical evidence from the Late Miocene of Can Llobateres 1 (Catalonia, Spain). Journal of Human Evolution.

 

Restes del polze d'un simi fòssil de Castell de Barberà.

El American Journal of Physical Anthropology publica esta semana en su edición online el trabajo «The Thumb of Miocene Apes: New Insights From Castell de Barberà (Spain)», que firman tres investigadores del ICP y que muestra que las proporciones de la mano humana, especialmente en cuanto a su largo pulgar, son más similares a las proporciones de los simios fósiles que a las de los grandes simios actuales. Los chimpancés, gorilas y orangutanes presentan una mano alargada con un pulgar corto, ya que están adaptados a suspenderse bajo las ramas.

 

A partir de nuevos restos del pulgar de un simio fósil del yacimiento de Castell de Barberà (Barberà del Vallès, Barcelona), los investigadores del ICP Sergio Almécija -actualmente en el Museo Americano de Historia Natural- David M. Alba y Salvador Moyà-Solà publican una investigación que compara la morfología de la mano de los humanos con la de los grandes simios actuales, así como también con la de diferentes especies de simios fósiles. El trabajo que se publica esta semana en la edición online del American Journal of Physical Anthropology se centra en el dedo pulgar, y concluye que el hecho de tener una mano ligeramente corta con un pulgar relativamente largo es una característica primitiva que ya estaba presente en los simios fósiles.

 

 

Reconstrucció 3D de la mà de l'homínid fòssil Pierolapithecus catalaunicus, conegut com a Pau. S'observa que no tenia una mà molt llarga en relació a la llargada del polze, igual que passa amb els humans. Sergio Almécija. ICP

Así pues, el hecho de tener un pulgar largo no estaría directamente relacionado con la evolución de una motricidad fina de las manos, como la que caracteriza a los humanos, sino a la capacidad de los simios fósiles de poder agarrarse a las ramas de los árboles de forma segura mientras caminaban por encima suyo. No fue hasta más tarde que los simios desarrollaron adaptaciones para la ortogradía, la posición erecta del tronco, que permitió a algunos simios desplazarse colgándose de las ramas de los árboles (desarrollando manos largas con pulgares cortos) y a los ancestros de los humanos desarrollar el bipedismo. Gracias al hecho de caminar sobre las extremidades inferiores, las manos fueron liberadas en cuanto a la locomoción, y los humanos hemos podido sacar el máximo provecho del pulgar para manipular objetos.

En general, los primates presentan unas manos a caballo entre adaptaciones basadas en la locomoción y las basadas en la manipulación. En algunos casos, el pulgar no juega un papel importante en los desplazamientos, pero siempre tiene un papel destacado en las actividades de manipulación. Esto hizo pensar durante mucho tiempo que el largo pulgar de los humanos era una adaptación evolutiva ligada a nuestra capacidad de hacer cosas con las manos. Este estudio, sin embargo, muestra que tener un pulgar largo es una condición primitiva, ya presente en los simios fósiles del Mioceno (los primeros homínidos) hace entre 13 y 10 millones de años, que tenían un pulgar relativamente largo, como los humanos. En cambio, parece ser que los simios actuales (que son más grandes que los fósiles) son los que han evolucionado más en este respecto, alargando la mano y reduciendo la longitud del pulgar para poder suspenderse bajo las ramas.

+ info Almécija, S., Alba, D.M. & Moyà-Solà, S. (pubished online, 2012). The Thumb of Miocene Apes: New Insights From Castell de Barbera' (Catalonia, Spain). American Journal of Physical Anthropology.

+ info Sobre Castell de Barberà y ortros hallazgos fósiles

 

Reconstrucció de l'espècimen fòssil Hispanopithecus laietanus, a partir de les restes trobades a Can Llobateres.

La revista Plos ONE publicaba la semana pasada el hallazgo de restos fósiles del homínido Hispanopithecus laietanus en el yacimiento de Can Feu (Sant Quirze del Vallès, Barcelona), en un trabajo que firman investigadores del ICP. La investigación confirma que este homínido de hace unos 10 millones de años tenía una locomoción diferente a la del resto de simios antropomorfos conocidos, tanto fósiles como actuales.

Durante los trabajos de construcción de un edificio industrial en Can Feu, Sant Quirze del Vallès, en 2001, se descubrieron restos de un primate fósil, más adelante identificado como Hispanopithecus laietanus. Este yacimiento se encuentra a solo 4 km de Can Llobateres (Sabadell, Barcelona), donde se recuperaron los restos más completas que se conocen de este simio antropomorfo, el espécimen conocido como Jordi.

 

 

Restes de dentició d'Hispanopithecus trobades a Can Feu.

El trabajo que ha publicado la revista PloS ONE, encabezado por el investigador del ICP David M. Alba, describe la quincena de restos fósiles del esqueleto de una hembra adulta de Hispanopithecus laietanus, de entre 22 y 25 kg de masa corporal, recuperadas en el yacimiento de Can Feu, que data del Mioceno superior, hace unos 10 millones de años. La estimación de la masa corporal coincide bien con el sexo inferido a partir de la morfología de los restos fósiles, y en particular del tamaño y la forma de algunos dientes. En el caso de Jordi, un espécimen macho adulto, se estimó una masa de unos 39 kg. Todo ello muestra que H. laietanus presentaría un importante dimorfismo en cuanto al tamaño, con machos un 50% más grandes que las hembras. Esto ocurre también con los homínidos no humanos actuales, que en el caso de chimpancés y bonobos presentan un dimorfismo moderado (los machos suelen ser un tercio más grandes que las hembras), mientras que el dimorfismo es todavía mayor en gorilas y orangutanes (los machos pueden llegar a doblar la masa de las hembras).

La locomoción de este taxón se conocía bastante bien, gracias al esqueleto de Jordi y, especialmente, los abundantes restos de la mano. Estos restos indicaban que H. laietanus no sólo tenía una postura ortògrada (erecta) adecuada para trepar verticalmente por los troncos y adaptaciones para suspenderse de las ramas como hacen los orangutanes actuales, sino que también retenía adaptaciones para moverse de manera cuadrúpeda por encima de las ramas. Esta combinación de suspensión y cuadrupedismo arbóreo no se había documentado en ningún otro homínido actual o fósil, y había sido cuestionada por algunos miembros de la comunidad científica internacional.

 

El cúbit d'Hispanopithecus recuperat al jaciment de Can Feu.

Los restos de Can Feu, sin embargo, incluyen fragmentos de la caja torácica, del hombro y del antebrazo que dan más fuerza a la tesis que H. laietanus tenía un repertorio locomotor diferente del resto de simios antropomorfos conocidos. Concretamente, la primera costilla y los restos de la clavícula muestran una mezcla de rasgos primitivos, como los monos, y más derivados, como los homínidos modernos. Especialmente importante es la morfología del cúbito, muy característica de los homínidos actuales, y que en Hispanopithecus muestra una combinación de adaptaciones suspensoras con algunos rasgos que confirman la retención de comportamientos cuadrúpedos arbóreos.

Este trabajo confirma así que los antropomorfos miocenos poseían repertorios locomotores distintos de los homínidos actuales, y que por tanto resulta imposible reconstruir los comportamientos locomotores de los ancestros de los diversos linajes sólo a partir de las especies actuales. El estudio del registro fósil se muestra, una vez más, clave para entender la diversidad morfológica y de comportamiento de las especies actuales.

La edad del yacimiento de Can Feu
, entre 10,0 y 9,7 Ma, se ha estimado a partir de los restos fósiles de roedores y otros pequeños mamíferos que se encontraron asociadas al esqueleto de Hispanopithecus, y que fueron publicadas hace unos meses por el investigador del ICP, Isaac Casanovas-Vilar y colaboradores, en la revista Journal of Vertebrate Paleontology.

+ info Alba, D.M., Almécija, S., Casanovas-Vilar, I., Méndez, J.M., Moyà-Solà, S.(2012). A partial skeleton of Hispanopithecus laietanus from Can Feu and the mosaic evolution of crown-hominoid positional behaviors. PLoS ONE 7(6): e39617. doi:10.1371/journal.pone.0039617.

+ info Casanovas-Vilar, I., Furió, M., Alba, D.M., Moyà-Solà, S. & Méndez, J.M. (2012). Rodents and insectivores from the hominoid-bearing site of Can Feu (Vallès-Penedès Basin, Catalonia, Spain). Journal of Vertebrate Paleontology32(1): 225-230.

 

Imatge gràfica exposició Gairebé Humans

La primera exposición temporal del Museo del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), "Casi humanos: Origen y evolución de los hominoideos", nos descubrirá la historia de la superfamilia de primates de la que formamos parte los humanos. La muestra se inaugurará durante la primera semana de septiembre y cuenta con la financiación de Unnim Obra Social. Algunos de sus protagonistas destacados serán los homínidos fósiles de la cuenca del Vallès-Penedès, de los que Pierolapithecus catalaunicus es el más conocido.

El Museo del ICP se encuentra actualmente terminando el montaje de su primera exposición temporal, que llevará por título "Casi humanos: Origen y evolución de los hominoideos". Esta exposición se inaugurará durante la primera semana de septiembre y pretende dar algunas respuestas a las preguntas que siempre nos hacemos como especie: ¿de dónde venimos? ¿por qué somos como somos? Sólo el estudio de los fósiles nos permite reconstruir la historia de nuestra superfamilia, los hominoideos.

La exposción, una producción propia del ICP con el patrocinio de Unnim Obra Social, ha contado con el comisariado científico de David M. Alba, investigador Ramón y Cajal del ICP, y uno de los expertos en evolución humana de este centro. Laura Celià, responsable del museo y de la colección, ha coordinado los contenidos y la producción. Esta exposición permitirá ver por primera vez el conjunto de hominoideos fósiles catalanes.

 

Imatge del muntatge de l'exposició.

El registro fósil catalán es único en el mundo en cuanto a la cantidad y diversidad de primates fósiles. Concretamente,el conjunto de homínidos fósiles de hace entre 13 y 9 millones de años, poco después de que los homínidos se separaran del resto de hominoideos, hace de la paleontología catalana un punto de referencia en la ciencia internacional. Entre estos fósiles destacan los restos de Pierolapithecus catalaunicus, Hispanopithecus laietanus yAnoiapithecus brevirostris, conocidos como Pau, Jordi y Lluc, respectivamente. La muestra permitirá también conmemorar el décimo aniversario del hallazgo de Pau en el yacimiento de Barranc de Can Vila 1, en el Abocador de Can Mata (els Hostalets de Pierola, Barcelona).

"Casi humanos" se ubicará en la primera planta del museo y ocupará una superficie de 100 m2. El discurso expositivocomienza hace unos 23 millones de años, cuando aparecen los primeros hominoideos, y nos lleva hasta la actualidad. A través de 6 ámbitos se mostrarán a los visitantes los representantes más relevantes de los primates hominoideos, con fósiles, réplicas, reconstrucciones y otros recursos que permiten comprender la evolución desde los primates más arcaicos hasta nuestra especie, Homo sapiens.

 

Imatge homínid.

El ICP cuenta con un grupo de investigación especializado en paleoprimatología y evolución humana, encabezado por el investigador ICREA y director del centro, Salvador Moyà-Solà, que excava y estudia el registro de primates fósiles de Cataluña. Los resultados de esta investigación han supuesto unas 70 publicaciones en las mejores revistas científicas indexadas, entre las que destacan un artículo en Science y dos en Nature.

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