La evolución de Gigantopithecus descubierta en su esmalte dental

Un estudio liderado por la Universidad de Copenhague con la participación del Institut de Biologia Evolutiva (IBE) y el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) ha analizado las proteínas contenidas en un molar fósil del primate extinto Gigantopithecus. Se trata de la evidencia molecular más antigua de un hominoideo y ha permitido reconstruir su historia evolutiva. La investigación ha sido publicada hoy en la revista Nature.

En los últimos años el análisis del ADN antiguo ha revolucionado el conocimiento de la evolución de las especies. En cuanto al linaje humano, el material genético conservado en los fósiles de nuestros ancestros ha permitido reconstruir de forma bastante precisa los últimos 50.000 años de evolución de los homínidos. Aun así, los restos fósiles humanos más antiguos con ADN conservado datan de hace 400.000 años, dejando un hueco en la historia evolutiva más antigua que no se puede abordar desde la paleogenómica. Las proteínas, en cambio, se conservan durante más tiempo y permiten indagar en el pasado más remoto.

Ahora, por primera vez investigadores de del Institut de Biologia Evolutiva (IBE, UPF-CSIC), el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) y el Globe Institute (Universidad de Copenhague) han logrado restituir las proteínas de un fósil de y hace aproximadamente dos millones de años. El análisis empleado ha permitido profundizar en la historia evolutiva de Gigantopithecus blacki, un primate que vivió hasta hace unos 300.000 años en los bosques del sudeste asiático.

El equipo de investigación, coliderado por Tomás Marqués-Bonet , Investigador ICREA , Director de IBE e investigador asociado al ICP, y el Profesor Asociado Enrico Cappellini, investigador principal en la Universidad de Copenhague, ha reconstruido múltiples proteínas a partir del esmalte dental de un a molar fósil de Gigantopithecus encontrado en la cueva de Chuifeng (China). "Hasta ahora, todo lo que se sabía sobre esta especie se basaba en la morfología de los dientes y mandíbulas hallados, que presentan características propias de un herbívoro", comenta Cappellini. "Ahora, el análisis de las proteínas antiguas, o análisis paleoproteómico, nos ha permitido reconstruir la antiquísima historia evolutiva de este pariente lejano".

 

Vista oclusal de molar de Gigantopithecus blacki (Crédito: Wei Wang / Theis Jensen)

En el artículo publicado hoy en la revista Nature, los investigadores han comparado el proteoma (concepto equivalente al genoma en el ámbito de las proteínas) del molar fósil con una base de datos de proteínas de homínidos conocidos. De este modo, han podido definir la posición del gigantopiteco en el árbol evolutivo de los homínidos, confirmando que pertenece al linaje de los orangutanes. "El análisis ha revelado que Gigantopithecus blacki pertenece al mismo clado que el orangután, su pariente vivo más cercano, aunque su separación con los orangutanes actuales es muy lejana. Ambos divergieron pronto en el Mioceno - hace más de 10 millones de años -, pero sin duda compartían un ancestro común", comenta Tomás Marqués-Bonet.

La técnica paleoproteómica desarrollada por el equipo podría ser empleada para esclarecer la historia evolutiva escondida en fósiles demasiado antiguos para conservar el ADN. "A día de hoy, la técnica nos ha permitido recuperar proteínas fosilizadas en el esmalte de los molares", comenta Marqués-Bonet, "pero podría utilizarse con muchos restos óseos para revelar la vasta antigüedad de la evolución humana, que todavía desconocemos en gran medida", concluye.

Gigantopithecus blacki, un primate gigante del Pleistoceno

Gigantophitecus es un género extinto de primate hominoideo que vivió desde hace más de dos millones de años hasta hace unos 300.000, y que habitaba los bosques de los actuales China, India y Vietnam. Se trata de un primate muy grande, con un peso de hasta 500 Kg. (más del doble de un gorila actual). Durante los años 30, sus dientes se vendieron en China como un remedio tradicional bajo el nombre de " dientes de dragón".

Recreación artística de Gigantopithecus blacki (Crédito: Ikumi Kayama (Studio Kayama LLC))

El estudio de la morfología de los molares y el análisis de marcas microscópicas (fitolitos) en sus dientes ha revelado que Gigantophitecus era herbívoro. Su extinción probablemente esté vinculada a cambios ambientales durante el Pleistoceno.

Imagen principal: Mandíbula de Gigantopithecus blacki (Crèdit: Wei Wang / Theis Jensen)

Artículo original:

  • Frido Welker et. al. Enamel proteome shows that Gigantopithecus was an early diverging pongine, Nature; November 2019. DOI: 10.1038/s41586-019-1728-8

 

Last modified on Miércoles, 13 Noviembre 2019 20:09
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