Dibuix d'un capitosaure.

Los capitosaurios eran depredadores activos, con unas capacidades masticatorias similares a las de algunos cocodrilos actuales. Así lo explica el trabajo recientemente publicado por la revista The Anatomical Record, que firman investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) en colaboración con investigadores de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Los capitosaurios fueron los anfibios más grandes que nunca han existido y se extinguieron hace unos 215 millones de años.

A partir del estudio de 17 taxones de capitosaure, el investigador del ICP Josep Fortuny y sus colaboradores se adentran en los cambios morfológicos del cráneo de las diferentes especies y en cómo modificaron la forma en que estos animales se alimentaban. Los resultados, que se publican en el artículo "Skull Mechanics and the Evolutionary Patterns of the ótico Notch Closure in Capitosaurs (Amphibia: Temnospondyli)", muestran que estos grandes anfibios eran carnívoros con una importante diversidad en la potencia y amplitud de la mordedura . El trabajo lo ha publicado recientemente la revista de la Asociación Americana de Anatomía The Anatomical Record, en su edición online. Los capitosaurios son conocidos en todos los continentes y en el trabajo se analizan taxones de todo el mundo, todos ellos de hace más de 200 millones de años.

Los investigadores catalanes han estudiado la evolución de diferentes rasgos morfológicos en los cráneos de los capitosaurios y han obtenido la distribución de tensiones en la estructura ósea para diferentes tipos de mordida. Los resultados son concluyentes en cuanto a su manera de alimentarse. Mientras que algunos anfibios actuales, como la mayoría de salamandras acuáticas, realizan una potente succión para capturar su alimento, los capitosaures adultos mordían directamente a sus presas sin ningún tipo de succión, como lo hacen los cocodrilos.

 

Imatge de dos cranis de capitosaure. 

"Aparte de explicar cómo se alimentaban los capitosaurios, quisimos validar también la hipótesis planteada por la paleontòloga A. Howie durante los años 70 del siglo pasado, y aquí los resultados han sido algo sorprendentes ", explica el investigador del ICP Josep Fortuny. Las formas más primitivas de capitosaurio tenían los cuernos tabulares, los huesos donde se insertaba la musculatura responsable de abrir y cerrar la boca, orientadas posteriormente. En las formas más derivadas, en cambio, estas se desplazaron lateralmente hasta crear una pequeña isla en la parte posterior del cráneo, conocida como la escotadura ótica. Howie planteaba que esta evolución hacía más óptima, a nivel biomecánico, la mordedura.

En contra de esta hipótesis, los resultados del artículo que se acaba de publicar muestran que los cuernos tabulares más primitivos eran también óptimos para realizar la apertura de la boca. Así pues, los mecanismos evolutivos que provocaron el cierre de esta escotadura no tienen mucho que ver con una mejora biomecánica de este movimiento y serán necesarios más estudios para entender mejor estos cambios.

El cálculo de la distribución de las tensiones en los cráneos de los capitosaurios se ha realizado mediantemetodologías de la biomecánica computacional, como pueden ser el Análisis por Elementos Finitos (FEA) y la Ingeniería Asistida por Computadora (CAE). Estas técnicas han permitido la creación de los modelos de los cráneos para poder comparar entre ellos la respuesta estructural frente la aplicación de las fuerzas y condiciones de contorno correspondientes a las diferentes tipologías de mordida.

Los capitosaurios se incluyen en la gran familia de los Temnospondilos, considerada la antecesora de los actuales anfibios (donde encontramos a las ranas, las salamandras o las cecilias). La mayoría de anfibios actuales son de pequeño tamaño, mientras que los capitosaurios superaban fácilmente el metro de longitud y podían llegar hasta los seis metros. Los capitosaurios se extinguieron hace unos 215 millones de años y se han clasificado, durante muchas décadas, teniendo en cuenta la morfología del cuerno tabular.

 

 Imatges de diferents cranis de capitosaure.

Una mordida muy diversa

En sus formas más basales, como es el caso de Wetlugasaurus, encontramos los cráneos más débiles. A medida que las formas radian, nos encontramos con animales que son capaces de generar una mordedura más potente.

La elongación de los cuernos tabulares, con el consecuente cierre de la escotadura ótica, se había interpretado durante años como un indicador de un mordisco más potente. Este estudio muestra, sin embargo, que Paratosuchus tenía una de las mordeduras más potentes del grupo estudiado, junto con Cyclotosaurus, pese a que la escotadura ótica es abierta y los cuernos tabulares no son especialmente largos.

En este estudio los investigadores del ICP y de la UPC observan que otros rasgos morfológicos como la anchura del cráneo y la longitud del hocico son tan o más importantes que los cuernos tabulares o el cierre de la escotadura ótica para entender la mordedura de los capitosaurios.

El trabajo que ha publicado The Anatomical Record complementa un estudio publicado el verano de 2011, y que mostraba como las primeras formas de tetrápodos, entre los que se incluyen los capitosaures, diversificaron paraocupar así nichos tanto en el medio acuático como terrestre.

 

+ info Fortuny J., Marcé-Nogué, J., Gil, Ll. & Galobart, À. (published online 2012). Skull  Mechanics and the Evolutionary Patterns of the Otic Notch Closure in Capitosaurs (Amphibia: Temnospondyli). The Anatomical Record.

 

Last modified on Lunes, 09 Marzo 2015 13:47
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